jueves, 29 de junio de 2017

BENDITA TRISTEZA



4 de junio/2017
Le tememos tanto.
Daríamos cualquier cosa por no sumergirnos en ella y tratamos denodadamente de mantenernos en la superficie.
Pero no vivimos para mantenernos en la superficie de las cosas…y el profundizar nos lleva a re-plantearnos nuestro papel como canales del Espíritu.
La tristeza cobra una importancia inusitada para tocarnos el hombro, y sin pedir permiso penetrarnos y revolvernos como una olla de guisado.
Y aunque duela, cuando nos pilla fuera de “conexión” ese mismo darnos cuenta de que estábamos demasiado distraídos por debajo y por fuera de LO QUE SOMOS es una legado al que la tristeza nos abre, para que nos dejemos de superficialidades, de distracciones y estemos en PRESENCIA, como podamos y desde el nivel que podamos.
Cualquier hecho de la vida puede abrirnos a ella…pequeño o no, porque si no es grande, aun así el Alma se vale de él para atraer nuestra atención y que prestemos el debido cuidado a cómo estamos dejándonos llevar por corrientes superficiales que nos descentran, distraen, complican y velan la importancia del momento y de lo que experimentamos.
Por eso, no la desdeñemos. Su propia profundidad es una antesala a los cambios que el Alma nos muestra como opción, moviéndonos el piso emocional y mental y haciendo que todas nuestras creencias tambaleen y muchas caigan rotundamente .Y es como debe ser…pues si no, no estaría ocurriendo.
Si ocurre es como  tiene que ser y no  hay ardides mentales para oponernos a nada que llega.
Además sería necio desaprovechar  esos catalizadores que irrumpen con permiso álmico, para desestructurarnos, darnos el “golpe de Gracia” necesario y hacer que nos movamos sí o sí a estados de consciencia en los que rechazar, oponernos, negar, fraguar pretextos o colocarnos corazas de nada sirve.
Sí. La tristeza tiene una belleza y profundidad que nos invita o nos impele a re-cordar  ( pasar por el corazón) el modo superficial en el que tan frecuentemente nos movemos por éste escenario tan importante para manifestar  Espíritu y Gracia.
Y la Gracia…no es solo un estado de epifanía espiritual sino un paquete de energía con moño de regalo que al abrirlo incluye la tristeza, el dolor, el miedo, la alegría, la paz, el conflicto, el amor, el rencor, la ira, la compasión, la lucha, la aceptación plena, la arrogancia, la humildad necesaria, etc…en un combo ineludible e inefablemente  bienvenido y apreciado por el Alma, que da los pasos previsibles en la dualidad, para aprender a reafirmarse en lo único  que considera REAL…al menos en éste etapa.
SOLO EL AMOR ES REAL…
Aunque sea en éste tránsito.
Y la tristeza como parte del paquete de la Vida…es un regalo preciado que nos sumerge inesperadamente en lo más hondo de lo que nos negamos a bordar y enfrentar…para luego emerger con más Luz, comprensión, compasión y honra a todo.
No pretendamos entonces vivir en la superficialidad de una vida a medias, evitando la totalidad de lo que llega.
No es posible.
Abrirnos es el único modo de experimentar realmente lo que hay en el CENTRO de Todo...lo sagrado de TODO.
Benditos días Vivimos!
Tahíta

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