jueves, 23 de marzo de 2017

De la resistencia a la observación compasiva


Hace mucho tiempo, cuando era discípula recién iniciada de un Maestro con el que aún me contacto, en una época de crisis solía aparecerse en mis visiones diciéndome: “¡Endure!”…que significa en inglés, su lengua en ésta encarnación: “¡Resiste!”

Siempre interpreté esa palabra con uno de sus significados: soporta, aguanta sin decaer.

Sin embargo la palabra “resistir” tiene otra acepción que es menos recomendable, que es “rechazar con fuerza, oponerse con fuerza a algo”…y hubiera sido muy pernicioso haberla interpretado así, ya que eso puede destrozarte en medio de una noche oscura del alma.

Observen que se emplea mal desde ésta segunda acepción. Según la raíz etimológica es…

Re: volver a…

Sistere: detenerse, plantarse firme.

En ningún momento da la idea de “lucha” sino  todo lo contrario: detenerse  de nuevo; volver a detenerse o afirmarse para no caer, lo que se puede hacer centrándonos, enfrentando lo que llega, pero sin lucha.

Incluso, saben que heredo de una sabia maestra la costumbre de “jugar” con las palabras para descifrarlas en mensajes subjetivo. Así…”re-sistir” puede convertirse en un “re-asistir”. Cuando en la escuela nos tomaban asistencia, contestábamos “Presente” ya que tomar asistencia significaba cerciorarse de quién estaba presente.

Cuando pensemos en la palabra resistencia…podemos usarla internamente como un volver al presente, un detenernos y centrarnos para no desequilibrarnos, y olvidarnos de sus connotaciones de lucha u oposición.

Cuando en un texto sea usada con el criterio de oponernos enérgicamente, podemos soltarla.

Así, ante vientos externos u internos que nos azotan, centrarnos en el Espíritu y  soportar lo que viene confiando en nuestra resistencia es lo mejor, pero no luchar contra lo que enfrentamos…y noten que “enfrentar”, a lo que equivocadamente le damos la connotación de lucha, solo quiere decir “poner en frente”. Y ¿para qué querríamos solo ponerlo enfrente? Para observarlo conscientemente.

Y que ésta observación sea siempre compasiva (compasivo= “com-pasivo”…acompaño en presencia pero siendo pasivo en juicios)…o sea sin juzgarme ni juzgar…acompaño en ese drama interno. Solo acompaño. Eso como actitud interior.

Siempre tratamos de empujar el río, pero el río fluye solo. En lugar de estar siempre tratando de "hacer las cosas bien" podemos empezar a darnos cuenta de que estamos siendo despertados por la vida y la vida conoce el calendario de nuestra sanación, el calendario de cuándo decir "no" o decir "sí" y permanecer en conexión consciente con nosotros mismos. 

Podríamos resumirlo proponiéndonos algo así como:

"En este momento, en lugar de resistirme a la vida…elijo acompañarla. Elijo  ser observador, sin forzar el proceso.

Una bella cita de Pema Chodrón dice:

"Ante lo que surge, entrenémonos una y otra vez en mirarlo y verlo como lo que es sin ponerle nombres, sin arrojarle piedras, sin evitarlo. Que todas estas historias pasen. La esencia íntima de la mente es imparcial…surgen cosas y se disuelven. Es así como ES. "

 

Y así es como hallamos contentamiento y paz: dejando de forzar, solo dándonos  cuenta de lo que ES.

Amor a toda Vida.

Tahíta

¡PIEDRA LIBRE PARA NUESTRA SOMBRA!


Lo que pensamos que somos flota en el espacio sin límites de lo que realmente somos.

 Y nuestra mente (la misma que lucha) busca constantemente negar esto y mantenerse  atrapada en la lucha

Siempre que somos incapaces de mantenernos en el ahora, cada dolor emocional deja tras de sí un residuo de dolor que sigue activo en nosotros, solapadamente o no. Se fusiona con el dolor del pasado y queda alojado en nuestro  cuerpo y nuestra  mente. Este dolor acumulado es un campo de energía negativa. Eckhart Tolle lo concibe como casi una entidad invisible. Es el cuerpo de dolor emocional

Y tiene dos modos de operatividad: está inactivo o activo. Cualquier cosa puede dispararlo, especialmente si resuena con un patrón de dolor de nuestro pasado. El cuerpo del dolor quiere sobrevivir al igual que cualquier otra entidad en existencia y  sólo puede sobrevivir si arrastra a nuestro inconsciente, si lo engancha y lo controla por nuestra falta de presencia o sea, por dejarnos arrastrar inconscientemente al pasado.

Entonces se alimenta de cualquier experiencia que resuene con su propio tipo de energía, lo que crea más dolor en cualquiera de sus formas: ira, destrucción, odio, dolor, drama emocional, violencia e incluso enfermedad.

El único modo de disolver esos patrones alimentados con el inconsciente, ya sea de nuestros antepasados, otras vidas o hechos de ésta misma que han dejado su profunda huella inconsciente ¿cuál es?...HACERLOS CONSCIENTE. Detenernos como observadores aún antes de que se disparen o después, si ya hemos sido arrastrados en su corriente inconsciente.

Su supervivencia depende de nuestra  identificación con ellos, así como nuestro miedo a enfrentar el dolor que vive en esa sombra. Pero si no nos enfrentamos a ella, revivirán una y otra vez causando sufrimiento desde programas que “no somos”…pues no los queremos ni los reconocemos como algo con lo que deseamos identificarnos ¿verdad?

Allí está nuestra intuición en pie…NO SOMOS LO QUE DETESTAMOS …cuando nos arrasan esos patrones o programas. Y eso que sí somos tiene el poder de  señalizarnos, al menos lo que no somos, para pillarnos antes de ser arrasados.

Es una observación sin juicio en donde no somos culpables de nada…sino experimentadores que están sacando al área consciente todo lo que ya no quieren cargar…para que no se convierta en “nuestro destino” como decía Jung.

Sé que no les estoy diciendo nada que la mayoría no sepa ya, pero tenemos que re-cordarlo, es decir pasarlo repetidamente por nuestro corazón, no como órgano sino  por lo que es en nuestro campo energético, el centro intuitivo, que nos dirigirá siempre como centro operativo de “lo divino” a la resolución de todas las experiencias en ésta dualidad.

En nuestra sombra no hay monstruos…tal vez sí muchos “fantasmas” en forma de energías de personalidades múltiples, mas todos ellos no pueden ante el poder de nuestra presencia consciente…es más, no es necesario luchar, sino abrazarlos en consciencia perdonando la energía allí acumulada, redimiéndola y dándole un lugar consciente en donde si podamos elegir, desde lo que somos, cómo queremos actuar y  sentir, sin esas programaciones.

Enfrento estos fantasmas a diario…muchas veces al día y estoy  tratando y logrando cada vez más  descubrir sus escondites preferidos y darles un “piedra libre” como en el juego de las escondidas, para librarme y librar a todos los seres de esas zonas inconscientes que  nos dificultan una vida más plena.

Seguramente en el momento que observamos este campo de dolor, sintamos su energía dentro de nosotros  y es el momento de detenernos, poner atención en él y romper esa identificación…dejar de creernos que somos él y poder tomar la decisión de responder libremente. Se logra poco a poco, y cada vez tendremos más éxito en “pillarlo”. Cuando lo hacemos, actuamos desde una dimensión superior de conciencia: nuestra PRESENCIA y desde ella somos el testigo o el observador del cuerpo del dolor. 

Esto significa que no puede actuar más  haciéndose pasar por nosotros, ni puede alimentarse de nuestra inconsciencia.

Tratemos desde este mismo instante de “relacionarnos” con el dolor dentro de nosotros…en lugar de “identificarnos” con él pensando que de esa sombra deriva nuestra identidad.

Cuanta lucha llega, se presenta para señalarnos, mostrarnos, una porción de ese cuerpo de dolor para que podamos verla bien, desde fuera, para darnos cuenta así que NO SOMOS ÉL…ni lo que contiene.

Eso que contiene puede dejar de ser disparadores de sentimientos, pensamientos o acciones que ya no queremos en nuestro campo, para ser indicadores que den su “piedra libre” en éste juego en el que escondimos tanto dolor en la sombra que apenas nos animamos a seguir en el juego. Pero vale la pena…y como estamos todos tejidos en el mismo tapiz del SER…cuando logramos descubrir, concienciar y liberar esas sombras…lo hacemos, como en el juego de las escondidas…PARA TODOS NUESTROS COMPAÑEROS DE JUEGO.

Así sea, y ¡ASÍ ES!

Tahíta

 

 

Nuestros Guardianes


 

Los desafíos son parte de la vida.

Si nos resistimos a ellos, nos creamos sufrimiento

Pero si nos abrimos, ellos se abren ante nosotros mostrándonos su tesoro. No es casualidad que todos los tesoros de nuestros grandes mitos están ocultos en los lugares de difícil acceso.

Los tesoros más valiosos están escondidos y llegar hasta ellos no es al camino fácil de quien vive superficialmente, sino del que  atravesando sus miedos , se enfrenta a su sombra…en donde sabe que están los tesoros del conocimiento de sí mismo, de la sanación, de la unicidad.

Wendell  Berry lo expresó más o menos así en uno de sus poemas:

 

Andar en la oscuridad con una luz es conocer la luz.

Para conocer la oscuridad: camina en la oscuridad…anda sin ver.

Y encuentra que la oscuridad, también florece y canta,

Y que es recorrida con pies oscuros y alas oscuras.

 

Para conocer la luz, hay que animarse a recorrer la sombra, que florece y canta pues nos devela aquello oculto que tiene que mostrarse para abrazarse, amarse e integrarse…SIN MIEDO O CON ÉL.Y maravillosamente nos da a entender que hasta las criaturas más angélicas la transitan…no solo pies oscuros, sino alas oscuras.

Una herramienta muy práctica cuando nos enfrentamos a las tormentas que se mueven a través de nosotros o  alrededor nuestro en forma de retos, es ponerle un nombre a nuestra experiencia. De esa manera, elegimos relacionarnos con lo que sea que aparezca, en lugar de perdernos en ello, de darle el poder de invadirnos y tomar el control.

Por ejemplo, podríamos denominar a una experiencia "depresión”... diciendo "percibo que la depresión está aquí." En lugar de "estoy deprimido." Pero me resulta más eficaz darle un nombre diferente... la palabra "depresión" tiene tanto cargado, que de por sí agobia más…por lo tanto es una oportunidad única comenzar a darle a esos estados que ocultan de nuestra verdadera percepción lo que hemos cubierto, en cualquier tiempo y lugar, otro nombre. Y si entendimos que este estado no consciente nos mantiene distraídos de lo que estamos viviendo en verdad, aquello que ahora aceptamos experimentar, podríamos llamarlo de otra forma. Yo he elegido llamarlo "el guardián." A medida que reconozcamos a este guardián y lleguemos a conocerlo... comenzaremos a notar las sensaciones físicas que vienen con él sin huir, pues al observarlo sin permitirnos escapar…su función de guardián, o de cuidador, o como decidan llamarlo, cambiará y nos abrirá las puertas para que enfrentemos aquello  que custodiaba.

El Guardián, como lo llamo, es útil hasta que tenemos el valor y la fuerza suficiente como para pasar a mayores y atrevernos,  aún vulnerables, a conocer lo que escondía para sanarlo. Es un acto de libre albedrío reconocerlo, hacerlo consciente y hacernos cargo de lo que custodiaba. No siempre lo que escondimos se presentará a la mente…lo importante es PERMANECER Y SENTIR lo que sea, para que solo se diluya por poder de nuestra presencia consciente. En éstos tiempos, ni siquiera tenemos que revivir hechos traumáticos como en el psicoanálisis…por gracia, y debido a la llegada de tantos cambios energéticos, el abrirnos y poner la intención de hacernos cargo, comienza el proceso de sanación.

Es una sanación muy sutil. No importa si nuestros cuerpos y mentes no muestran una condición sana inmediatamente…siglos lineales de percepciones erróneas no se pueden quitar de un plumazo. (En realidad sí se puede...fuera de la linea del tiempo) Pero estén seguros que uno a uno, cada estado “guardián” cede permitiéndonos más liberación.

Cuando percibo que un estado desequilibrante o perturbador  acecha mi mente u emociones…o aun habiendo ya caído en su campo energético…trato de reunir fuerza y con coherencia (cuerpos unificados en el presente) pregunto:

“¿Qué ocultas? Aquí estoy…ABRE”

Es como en el cuento…cuarenta ladrones ( o más) en forma de estados alterados o al menos que no reconocemos como  esenciales, nos han escondido un tesoro…y no es coherente  tratar de luchar contra cada uno de ellos, cuando tenemos un estado intencional y de Presencia consciente que con un “ÁBRETE”…comienza el proceso.

Soy paciente conmigo misma. Soy paciente con el guardián que disfrazado de pensamiento o emoción compulsiva me sale al paso. Soy paciente sabiendo que lo he creado y he creado aquello que oculta.

La Vida determina siempre el momento justo de  cada pequeña liberación…mas le hago saber que estoy intencionalmente abierta y lista para el “ABRE”.

 

En Unidad.

Tahíta

REGALOS


Muchos colapsaron ante el triunfo de Trump, en la mayor potencia del mundo…otros se sienten sobrecogidos de temor por el avance del terrorismo  y muchísimos no pueden creer la devastación provocada por los incendios en Chile, el paso de aluviones de lodo que se llevan pueblos enteros o las consecuencias de la deforestación y el cambio climático.

En lugar de reaccionar a todo lo que sucede en estos tiempos cada vez más caóticos, se nos da una oportunidad importante de responder inteligentemente en lugar de reaccionar a todo lo que se presenta, sea donde sea que vivamos ésta experiencia humana.

¿Podemos responder lo más cercanamente posible a ese cetro de Paz esencial que es nuestro verdadero Ser? No siempre podremos centrarnos completamente como para que las cosas “nos resbalen” pero sí podemos, con cada cosa que nos toca de cerca o aún en las noticias, probar situarnos algo por encima del personaje que se involucra de lleno en “la historia” …aunque sea un poco por encima para que cada aluvión no nos arrastre y cada fuego no nos queme y cualquier personaje político que surja pueda ser visto desde esa postura como “un voluntario” que viene a ponernos las “papas en el fuego” para que aprendamos a no meter las manos donde no es conveniente…o la cabeza, bah!

Lo peor es meter la cabeza en esos asuntos ya que la mayoría piensa en la vida en lugar de experimentarla, viviéndola de segunda mano, o sea mezclando opiniones, conceptos, creencias, dramas creados y aumentados por los medios de comunicación o por nuestros temerosos egos.. Como dijo el maestro zen Alan Watts una vez:

 "No importa cuántas veces pronuncies la palabra agua, nunca te mojará".

¡Tienes que mojarte para saber lo que es el agua, o beberla o cualquier cosa que sea experimentarla! No pensarla.

¿Estamos usando con discernimiento nuestra mente  en lugar de estar perdidos en ella? ¿Cómo nos cabe eso de “responder” en lugar de “reaccionar” no importa lo que nos esté sucediendo? El primer paso es profundizar. Cuando aprendemos a profundizar en aquello de lo cual nuestra  mente está hablando, podemos darnos cuenta que en su usual fase parlanchina nos quiere convencer de lo que le gusta y lo que no le gusta, lo que siente que está bien y lo que está mal, lo que es bueno o es malo. Si observamos desde  un poco más cerca, nos damos cuenta que de que todo es alimentado por el miedo y ese señor, siempre se acompaña de otro buen amigo: el juicio

 La mayoría de las veces el miedo aparece como un sutil sentimiento de malestar, pero puede surgir como olas de ansiedad e incluso de terror. Lo mismo es cierto sobre el Juicio. La mayoría de nosotros juzgamos demasiado, aún sin darnos cuenta. Y allí están éstos boicoteadores, impregnando  la mayoría de nuestros pensamientos. El lugar de poder ver con mayor claridad, nos aterramos por lo que creemos dramas inesperados (cuando en realidad son eventos sincronizados por el alma con un fin)…y esgrimimos el juicio, y tal vez recurramos al ataque.

Nos olvidamos de la compasión…a los que creemos “los otros” y a nosotros mismos, porque haciendo uso del ataque, nos atacamos y nos perdemos de la paz que  la inofensividad  nos regala.

La compasión es un regalo. La inofensividad es un regalo. El no ataque es un regalo. Pero…

¿Podemos ver como un regalo maravilloso de la vida que Trump haya ganado unas elecciones, que el fuego limpie lo que vino  a limpiar, que un alud de barro cumpla con el propósito que muchas almas eligieron, y lo mismo con el cambio climático, la deforestación, etc?.

yo me he indignado con muchas de esas cosas… (yo con minúscula) …hasta que Yo comprendí que  la mente no alcanza a develar la perfección montada tras la escena.

La vida nos traerá diferentes situaciones donde podemos “comenzar a ver” nuestro  miedo y los juicios que emitimos en lugar de ser arrastrados o dirigidos por ellos. Como Pema Chodron dijo una vez:

"Prefiero crecer y relacionarme con la vida directamente a vivir y morir con miedo"

Una de las cosas más poderosas que podemos hacer para sanar lo que parece caos es sanar nuestra manera de ver las cosas, o sea, nuestras perspectivas. Tu sanación, sana “el campo”, la matrix, la zona en que todos somos sanados por los que van despertando a otro modo de ver las cosas y de influir en ese espacio sagrado.

Nos estoy haciendo una invitación a ver que todos vivimos en el miedo y el juicio . Todos exageramos, negamos, atacamos, defendemos y juzgamos. Estas cualidades dentro de nosotros pueden no ser tan evidentes, porque somos muy buenos en esconderlas incluso de nosotros mismos, pero están allí dentro de nosotros de la misma manera que lo están en lo que llamamos “fuera”, creando los hechos que repudiamos y en “los otros”, que nos reflejan.

Lo doloroso que vemos  aparece para ser sanado.

No se trata de entrar en una lucha denodada contra lo que sentimos y no nos agrada, sino de darnos cuenta de esos contadores de historia que llevamos en la mente y que nos cuentan la historia a su manera, basándose en viejos programas…ahora podemos ir viéndolo y elegir, no la lucha sino la observación consciente para sanar y dejar de culpar, de echarnos más miedos encima y de tratar de  pasar todo por la lógica.

Tardaremos un poco en crear los puentes inexistentes aún entre el verdadero saber de la intuición y los procesos mentales, pero entretanto, podemos  aceptar quedarnos suspendidos en el no saber, en lugar de juzgar o reaccionar.

Estamos recién aprendiendo a ver esos programas antiguos y aprendiendo a no dejar que nos sigan manejando…solo concientizándonos. Y en esa transición, los “trumps”, los “Hitler”, las catastro-fes (mediciones de fe), etc…son las herramientas que permitimos, aceptamos y agradecemos, aunque nos duelan en la parte  más humana.

Cuando juzgamos lo que sea, también nos juzgamos a nosotros mismos Te invito a decir, "¿Qué estoy dispuesto a ver acerca de mí en éste juicio que estoy  haciendo? Contestando esta pregunta, en lugar de perderte en  lo que pasa te estás respondiendo a ti mismo, a lo que te enrostras disfrazadamente.

Avanzando de la mente lógica a la intuición, descubriremos que ella, a diferencia del intelecto, es inclusiva y no exclusiva, es empática más que crítica…ve más allá de lo que los sentidos perciben… no importa cuál sea el color de nuestra piel, nuestra religión, nuestra orientación sexual, nuestro género o incluso nuestras creencias políticas, sabe que estamos todos juntos en esto, cada uno de nosotros siendo un hilo necesario en el tapiz de la totalidad.

La vida está en constante evolución. Entre un patrón que ya no funciona y se desvanece y uno nuevo que está surgiendo, siempre hay caos.

 ¿Qué pasaría en nuestra vida si comprendiéramos que la vieja manera de reaccionar con temor y juicio está cediendo para que una inteligencia más allá de la lógica surja y nos libere de las apariencias dramáticas?

Esto está sucediendo dentro de cada molécula de vida.

Lo que queda es permitirnos rever el miedo, la culpa, nuestras nociones de dramas, etc…comenzando a dejar  que funcione en nosotros esa inteligencia inmensa,  a puertas abiertas…convirtiéndonos en parte de la cura… sin juicio, sin ataque, sin limitaciones mentales.

¿Podemos “percibir” el regalo en cada persona situación cosa que estemos “viendo por encima” desde nuestra programación antigua y desechable?

¡Adelante con las nuevas gafas!

 

EJERCICIO SIMPLE DE UN CURSO DE MILAGROS…

Hay otra manera de ver el mundo.

Puedes cambiar tu percepción del mundo tanto en su aspecto externo como en el interno.

Mira simplemente de pasada al mundo que percibes como externo a ti. Luego cierra los ojos y examina tus pensamientos internos de la misma manera. Trata de ser igualmente desapegado con ambos, y de mantener ese desapego cuando repitas la idea en el transcurso del día.

En estas prácticas, di:

Hay otra manera de ver esto.

Recuerda aplicar la idea en el momento en que notes cualquier molestia.

Quizá sea necesario sentarte en silencio un minuto más o menos y repetir la idea para tus adentros varias veces.

Cerrar los ojos probablemente te ayudará en este tipo de aplicación.

Hay otra manera de ver esto.

Con amor.

Tahíta

 

domingo, 12 de febrero de 2017

El Puente de la Compasión



La compasión es la capacidad de ver la conexión profunda entre nosotros y los demás.

La verdadera compasión reconoce que todos los límites que percibimos entre nosotros y los demás... son una ilusión.

Que a lo que al otro afecta, me afecta...y como "todos estamos relacionados"...en palabras que  sabiamente nos legaron los ancestros (Eso significa Mitakuye Oyakasín)...nada es "cuestión del otro", la guerra no es cuestión de otros, el hambre no es cuestión de otros,  la alegría y el éxtasis...no son cuestión del otro.

Sin necesidad de entrometernos en sus karmas...ser conscientes de que  los compartimos y nos lo hemos repartido para experimentar...nos abre a la COMPASIÓN.

 La primera vez que comenzamos a  percibir  el llamado de la  compasión, desde niveles muy profundos...tal vez sintamos que es muy difícil, especialmente hacia quienes no nos simpatizan o  quienes nos agreden...pero es un hecho comprobado, que si  de todos modos realizamos un acto compasivo, como si lo sintiéramos ,sin que nos convenza, aún así...se produce un "breck"...una ruptura de esa cáscara que nos impide abrirnos...y logramos cada día que se amplíe  esa brecha  hasta que  ese modo de obrar compasivo sea la única respuesta que  brote instantáneamente hacia cualquier ser o situación.

 Y, como con cualquier habilidad, nuestra compasión más crece en presencia de las dificultades, y la mayor dificultad comenzará en casa, en el empleo, en los círculos pequeños...pues allí, nos "tocamos" energéticamente, sí o sí y  perdemos la verdadera identidad, jugando los roles del yo pequeño, el aprendiz...

 La práctica de la compasión se vuelve más difícil cuando nos sentimos incapaces de comprender las acciones de la persona que nos ofende. Estas son las situaciones que piden que miremos más profundamente en nosotros mismos, en algunas partes de nuestra psique que estamos negando, esa que enciende una pequeña lucecita con un cartelito " Sitio por Iluminar".

 Generalmente nos sentimos imposibilitados de comprender y disculpar  actitudes que nos han dejado heridos o que la sociedad cataloga como "imperdonables"...y comenzamos a  liberarnos de esos pesos cuando  vislumbramos que TODO ES PERDONABLE.

 Por ejemplo,  los actos de violencia que en el escenario del mundo son cotidianos...la tarea es observarlos como alguien que en algún tramo de su desarrollo álmico, los perpetró también  los experimentó, aprendió, y ahora  siente,  aún afectado, que puede reconocer que cada quien pasa por esos papeles de víctima y victimario, necesariamente y  acordándolo.

Lo mismo en la familia. No hay víctimas, no hay victimarios...hay acuerdos  de aprendizaje que cuando más pronto los aceptamos, sobreponiéndonos y anclándonos a la compasión cotidiana hacia cualquier  miembro de ese nuestro grupo de aprendizaje, más rápido nos liberaremos de continuar experimentándolo, y de alguna forma...o cambia, o se disuelve....con compasión y paciencia.

La simpleza de la vida es, que cuando la aceptas...cuando  eres compasivo y paciente y  comprendes, desde el corazón, aunque no tengas detalles del vínculo, que estás en el lugar correcto y en el momento adecuado para desarrollar ese potencial que puja desde el fondo del Alma a la que recubrimos con miles de armaduras oxidadas de miedo y dolor,...entonces...EL CONFLICTO DEJA DE EXISTIR...es más...te das cuenta de que nunca fue tal, solo un capítulo más de la trama montada por tu propio Maestro, para que un manantial ineludible de compasión brote sin límites, quitándote armaduras, máscaras, disfraces, separatividad, ideas de superioridad o inferioridad,  auto conmiseración, ira, rencor,  soberbia, dependencias...

UFFFF!!!... DEMASIADAS COSAS QUE CARGAR...que rompen los diques  como un río incontenible y salen desbordando...pidiendo
COMPASION...COMPASIÓN...COMPASIÓN...

¿No sientes el bramar de ese río dentro?...

La compasión no pone diques...crea puentes 

ABRE EL CORAZÓN Y DALE UNA OPORTUNIDAD!!!

Mi corazón crea un puente hacia ustedes, cotidianamente!

Tahíta

De regreso al Corazón


 

Especialmente al comienzo de un nuevo año, tendemos a ponernos en marcha para tratar de ser mejores o diferentes de lo que somos. Sin embargo, las estadísticas muestran que esto no funciona. Las personas  deciden que van a bajar de peso, sólo para descubrir que ganan de peso en lugar de perderlo. Los clubes de gimnasia se han atestado drásticamente los primeros días del año. Y sin embargo la mayoría de la gente deja de ir al gimnasio.

Es fascinante para mí observar que en todos nuestros deseos de ser mejores o diferentes de lo que somos, perdemos de vista la curación más poderosa que podemos darnos: aceptarnos  a nosotros mismos como somos. (Lo que no excluye, a la vez tomar conciencia de lo que sí es  preferible cambiar).

Nuestra mente puede resistirse a esto porque hemos sido entrenados  para vivir con la sensación que seremos aceptables cuando  perdamos  peso, tengamos más dinero, encontremos  el compañero perfecto, etc, etc.

Elizabeth Kubler Ross, autora de un  libro revolucionario sobre la muerte y los moribundos, tenía una camiseta que decía:

 "No estoy bien. No estás bien. ¡Y eso está 0K! "

¿Qué pasaría si entendieras que aceptarte como eres no te desempodera? De hecho, es uno de los regalos más poderosos que puedes darte a ti mismo. Y definitivamente no es egoísta, es saberte completo, entero, satisfactorio.

¿Qué pasaría si supieras que enamorarte de ti mismo no sólo traerá más alegría a tu vida, sino que también ayudará a sanar al mundo?

Ser  amable con todo lo “desagradable” dentro de ti ayudará a sanarte, a sanar a tus seres queridos y al mundo.

Todos ansiamos en definitiva abrir el corazón y tocar cada parte de nosotros mismos con bondad amorosa.

Un día un maestro me dijo:

"A pesar de todos los errores que has cometido, nunca has cometido un error".

Esta declaración era como un rayo de luz en un momento oscuro. Me dio un poco de espacio para que pudiera empezar a enfrentar mi miedo, mi ira, mi juicio y, lo más importante, mi desesperanza. Lentamente y con seguridad, comencé a hacerme amiga de todas estas partes de mí misma que antes rechazaba. Cuando mi corazón empezó a abrirse un poco más, y luego un poco más, empecé a ser capaz de percibir las partes más desagradables de mí misma.

En este camino de regreso a mi corazón escuché una charla de  Stephen Levine que me ayudó inmensamente cuando dijo delante de muchísimos asistentes a un taller:

"Voy a  crear un sombrero y cuando lo pongas en tu cabeza, transmitirá  instantáneamente por un altavoz todos tus pensamientos".

Se escuchó un gemido colectivo entre la concurrencia, pero Stephen invitó a todos a ver que esto nos traería mucha libertad porque finalmente veríamos que todos estábamos pensando las mismas cosas y tratando de esconderlas de nosotros mismos y de los demás.

Cuanto más se abría mi corazón, vi que no había nada dentro de mí: compulsión,  egoísmo y estupidez, ansiedad,  juicio, e incluso mi falta de empoderamiento, que no mereciera  volver al Hogar, a mi corazón. ¿Sucedió esto de la noche a la mañana? No. Pero en aquellos momentos de claridad donde mi mente estaba tranquila y mi corazón estaba abierto, vi que el camino hacia la libertad estaba en el suelo que pisaba  bajo mis pies. En otras palabras, lo que se pone en tu camino es el camino!

Lo que te estoy haciendo es invitarte a regresar a tu corazón.

¿Qué pasaría en tu vida si entendieras que estás hecho de oscuridad y luz?

¿Qué pasaría si, en lugar de tratar de ocultar de ti mismo y de los demás las partes de ti que no consideras buenas, comenzaras a reconocerlas ya tocarlas con Amor?

 ¿Qué pasaría si supieras, incluso en los momentos más oscuros, que estás bien como estás?

 Esto es lo que anhelamos:  ir más allá de la idea de que la totalidad se logra deshaciéndonos de todas las que creemos partes inaceptables de nosotros mismos y, en lugar de eso, llevarlas a nuestros corazones.

Les dejo una cita de la mujer-medicina india de Manitoba, Agnes Whistling Elk:

"Si observas algo con cuidado, siempre podrás ver su lado oscuro. Uno no puede existir sin el otro. Y sin embargo, elegimos no mirar nunca las sombras. Entiende que es lo que escoges no observar en tu vida lo que controla tu vida. Todo comienza con un círculo en movimiento, sin los polos positivo y negativo no habría movimiento, ni creación. Sin el lado oscuro, tu belleza no existiría. No tenga miedo de mirar a ambos lados. Necesitas los dos. Debes honrar a ambos como parte del gran espíritu. "

Y ASÍ ES!!!

Con Amor,

Tahíta

Del Ego al Sí Mismo…y más


¿Podemos vivir ignorando nuestras heridas?

¿Podemos dejar para el final de la lista de prioridades las propias?

¿Podemos acallar nuestra voz interior?

Ciertamente que sí podemos, pero vivir en la inconsciencia genera sufrimiento

Si sufrimos, si experimentamos taquicardia, miedos, ansiedad, opresión en el pecho o un estado depresivo estamos ahogando  lo que quiere salir, estamos ignorando algún caudal subterráneo que  sí o sí  se manifiesta de alguna manera.

Si vivimos a la defensiva, resistiendo personas, situaciones, sentimientos, pensamientos, sensaciones…estamos tratando de tapar espejos y evitando enfrentar nuestra inocencia primordial, y la de los demás, en nosotros, en ellos, básicamente en el Uno.

Un sufrir…una resistencia, un síntoma, es un cartel de ALERTA que trata de decirnos que nos detengamos a observar. Todo puede ser una señal del alma que trata de traspasar la máscara de la personalidad para expresarse y recordarnos nuestro sí mismo.

Ya saben que la palabra personalidad proviene del griego y quiere decir máscara, y es el rostro o fachada con el que nos presentamos al mundo. Muchos la llaman yo falso o Ego.

Es bueno aclarar que “existe”, o sea, aunque sea temporal, lo vivenciamos y es parte de nuestra divinidad, aunque más sea en el juego humano. Por lo tanto no lo llamaría falso yo, sino solo para diferenciarlo de esa inmensidad que somos y que no se puede limitar al ego. O sea, existe temporalmente con una función, y es muy interesante observarlo sin perder de vista que es una mínima parte de “lo que es” y no tenemos que confundirlo con la fuente del Sí Mismo, sino como un instrumento pasajero.

Más allá del ego, se encuentra el Ser esencial. Ese Ser esencial no es individual…es infinitud, y tal infinitud no podemos abarcarla desde lo limitado…lo que sí podemos hacer es tratar de tenerla en cuenta como un Campo  de posibilidades en la que nos movemos con cada vez mayor consciencia y oportunidades de expansión.

Son útiles las imágenes limitadoras y conductas autodestructivas, son necesarias en cierta etapa las relaciones disfuncionales, el miedo, los apegos, las creencias, la sombra. Es maravilloso poder acceder a las heridas para ventilarlas y hacerlas conscientes dejando que sean y sanen…aprender a estar presentes en nuestros cuerpos, deshilachar los apegos, descubrir maneras más sanas de relacionarnos, expandir el Amor con mayúsculas…Todo lo que creímos “pruebas “en realidad es apertura desde el ego al Sí mismo y desde allí a lo que es esencial y Uno.

¿Cómo llegar al Uno sin trascender las partes? ¿Cómo llegar al Sí Mismo sin navegar las corrientes del Ego? ¿Cómo concebir la Unicidad sin partir de la individualización, de los fragmentos del puzle, de los hilos tangibles de la urdimbre Única?

Y está perfecto pasar por todos los mecanismos de defensa  detrás de los que nos atrincheramos…y rechinar los dientes, y temer y después abrirnos vulnerables ante el Amor y poder agradecer y reír y llorar y SENTIR!

Porque eso nos lleva de la inconsciencia a la consciencia, de la resistencia y la lucha a la aceptación, de la parte al todo…aunque tome tiempo lineal sabernos Consciencia Infinita y no un “pedazo” de espíritu aprisionado en estos cuerpos.

Este proceso de individuación que conduce progresivamente del ego al Sí mismo, de la inconsciencia a la conciencia, de lo personal a lo transpersonal nos guía hacia LO QUE ES…sí o sí…así que nada es innecesario ni malo…porque la inteligencia infinita que somos es un buen ministro de economía energética y no derrocha nada.

Jung nos dice: Sé el que eres.

Llegará un momento en que  se nos susurrará…SÉ LO QUE ERES…y allí sabremos que ni siquiera estamos limitados por un “el que eres”.

Ninguna ciencia puede decirnos lo que somos. Siempre acabará diciéndonos lo que la parte que creemos ser es…o al menos se aproximará a esa individualidad…pero esa individualidad, la llamemos Alma, Yo superior, ángel, Espíritu santo…a la vez, es solo una partícula  amorosa y poderosa que nos conduce a más infinitud. Una parte absolutamente necesaria y bendecida…pero PARTE…no TOTALIDAD.

En ésta era  de confusión en la que todos parecen estar vendiéndonos cómo  matar el ego o dejarlo de lado, o trascenderlo rápidamente…tal vez tengamos la opción de observarlo, de dejarlo ser y  participar  detrás de bambalinas de ese proceso en el que la propia consciencia transforma a la cenicienta del cuento en princesa…al desprestigiado y necesario ego en Sí Mismo…aunque  el Sí mismo a su vez sea un sutil mensajero amoroso de LO QUE ES.

¡Déjate en paz!...Deja al ego en paz y al de los otros que es parte del plan, también!

Ser conscientes lo desnudará poco a poco y será un bello Sí mismo deseoso de redescubrirse en lo Infinito.

Dejemos de “tener que”…”tratar de”…”deber”…para saborear cada tramo con atención, presencia y amor…y soltemos la corriente…que el río corre solo sin que lo empujemos…y como dice Osho…LA HIERBA CRECE SOLA.

Suelta las prácticas, los terapeutas, los “tips” para ser mejor…

Cuando sea el momento se desvanecerán la culpa, miedos, victimismo, dependencias, conflictos, desencuentros, sufrimiento, separaciones, crisis y pérdidas, defensas, corazas, estructuras mentales, condicionamientos y limitaciones.

Ni siquiera nos esforcemos en soltar, abandonar y trascender esas capas del ego que nos comprimen y no nos dejan ser los seres auténticos, amorosos y compasivos que en realidad somos.

LO QUE ES…es todo eso también, eso que parece tan negativo e imperfecto,  y lo ha aceptado porque de otra manera no se presentaría.

No hay una misión…un trabajo espiritual, una tarea de iluminación…que no sea VIVIR este momento en el que no controlamos nada de lo que pasa desde el ego, y bien poco desde el Sí Mismo…

Así y todo…TODO ESTÁ PERFECTO.

Más allá de lo que creemos controlar, la inteligencia creadora de la que formamos parte, lo tiene todo previsto y sincronizado…

No creamos las circunstancias desde la individualidad…solo tenemos el libre albedrío de escoger CÓMO VIVIRLAS…

Y si no lo consideras así…¡ESTÁ PERFECTO!

Tahíta

“Tener que”


 

Tenemos que ser “buenos”.

Tenemos que ser “Luz”.

Tenemos que “recordar”.

Tenemos que vivir en el ahora.

Tenemos que  pensar en positivo rechazando los pensamientos negativos.

Tenemos que  ser amables con todos.

Tenemos que evitar la ira, el enojo, la envidia, el desánimo, la tristeza, la depresión, la indignación…

Tenemos que “no tener”  deseos.

Tenemos que soltar y fluír.

Tenemos que expandir la conciencia.

Tenemos que aceptarlo todo.

Tenemos que amarnos y mar incondicionalmente.

Tenemos que despegarnos.

Tenemos que dejar de percibirnos separados.

 

Hoy elijo…no “tener que”…

Porque desconozco los límites precisos entre bueno y malo y cada vez serán más imprecisos.

Porque no es aún tan perfecto el vivir en el ahora  las 24 horas del día.

Porque la Luz me muestra una sombra que es un tesoro de aprendizajes.

Porque el “recordar” es un proceso al que no se apura.

Porque tampoco existe  un límite definitivo entre pensamientos positivos y negativos, y si lo hay…es subjetivo, es fragmentario tratar de elegir “no pensar en…” no dura demasiado y me priva de la totalidad de LO QUE ES.

Porque no es factible ser amables con todos todo el tiempo.

Porque evitar el enojo, la ira, la tristeza, etc…me hace su rehén y extienden sus raíces por debajo del  manto con que los cubro…pero los siento igual.

Porque los deseos son  los motores del juego de aprendizaje humano.

Porque soltar y fluir se va dando como resultado de aceptar sin rechazar nada de ésta lista…como la expansión de la conciencia y el aceptar aún que nos resulta difícil aceptar por ahora.

Porque estamos “en camino” en cuanto al amor absolutamente incondicional se refiere.

Porque desapegarnos es en el juego humano un proceso que nunca termina.

Porque aunque en esencia podemos definirnos como UNO…nos experimentamos separados por un tiempo, que es éste, y jugar el juego conscientes de la unidad pero honrando la diversidad es parte de las reglas que aceptamos o al menos nos es imposible aún no jugar.

Porque nos cargamos demasiado con “tenemos” y “debemos” aunque sintamos que son  perfectibilidades hacia las cuales avanzamos quitando velos, abriendo el corazón, prestando atención….estando presentes desde niveles profundos, abrazando al ego, aceptando todo mas moviéndonos aún entre opuestos  irreales para la esencia pero  que nos cachetean  o besan…por lo tanto en el proceso no son tan irreales.

Hoy elijo…”no tener que”.

 Estoy. Siento.

Disfruto del proceso cuanto puedo y experimento aun lo que no elegiría.

Me permito descalzarme de todo lo que “debería”…y  SOY.

Completa aún con todo lo que no alcanzo a “tener que”.

Como dice la canción…SOLO SE TRATA DE VIVIR.

Tahíta

sábado, 4 de febrero de 2017

EL JUEGO DE LA VIDA


Todos hemos escuchado la metáfora “El Juego de la Vida”.

Me parece que esta es una verdadera analogía que puede ayudarnos a navegar por nuestras interacciones del diario vivir.

El ajedrez, por ejemplo, es un juego de estrategia. Hay reglas que  regulan cómo mover las diversas piezas y reglas que gobiernan el juego en sí mismo. Cambiar las reglas daría como resultado un juego completamente diferente.

Por el momento, la humanidad sigue jugando su antigua versión del ajedrez moviéndose por la vida a través del control, la manipulación y otras acciones basadas en el miedo… y al mismo tiempo siendo un gigante con poder de negociar y co-crear nuevas reglas (cómo por ejemplo: movernos mediante acciones basadas en el amor). Confío en que  nuestras renegociaciones en última instancia florezcan en una nueva forma de ser y vivir la vida, en  un juego totalmente nuevo.

Hasta que en conjunto comencemos a jugar con las nuevas reglas, reglas que se basen en el amor compasivo y el sentido de Unicidad, todavía tenemos que hacer lo mejor que podamos dentro de las viejas reglas.

La mayoría de las personas, durante muchos años consideran el juego de ajedrez como una competencia la que arrinconas a otra persona, en realidad a su rey, evitándole que se mueva, lográndose  una rendición forzada.

 En la vida... ¿Con qué frecuencia nos hemos rendido forzadamente renunciando a ser lo que realmente somos, ignorando los dones que tenemos  que podrían estar al servicio de toda la creación? Una rendición forzada y ser arrinconados  para vivir una versión falsa de nosotros mismos se ha convertido para muchos en nuestra  manera normal de existir y de navegar la vida.

Y recalco siempre lo de “rendición forzada” porque otra cosa es rendirnos a nuestros aspectos superiores  con el propósito de dejarnos guiar…aquí hablo de situaciones en las que se nos fuerza, se nos arrincona e impide expandir nuestros dones. Ese es el juego que juega la gran masa de la humanidad, y los mansos suelen ser los más  limitados. Pero indudablemente todos nosotros, por más aspiraciones elevadas que tengamos también solemos  tratar de controlar, arrinconar  o desbaratar el juego de otros.

Sin embargo, es hora de que al igual que en el ajedrez abordemos el juego como un juego de estrategia para mantenernos libres y seguir teniendo opciones con cada movimiento que hacemos. En lugar de forzar a la rendición o de rendirnos forzadamente, el enfoque cambia a preguntarnos qué elecciones tenemos, qué estrategias a adoptar para permanecer libres y vivir convirtiéndonos, en el proceso, en la mejor versión de nosotros mismos…esa que anhelamos.

Y a la vez, dejar de limitar los movimientos de los otros, para que ellos también posen la libertad de ser su mejor versión, o la que elijan, en última instancia. Es su contrato de Alma.

Jugado de tal manera, el ajedrez de la vida se convierte en un campo de entrenamiento para el nuevo juego que todos podemos co-crear porque nos entrena para ver TODAS las opciones, mirar el panorama mayor y practicar la participación con TODOS en un intento de ver lo que preferimos, lo que resuena con nuestras aspiraciones, que nos apoyan en nuestra búsqueda de libertad…un campo en el que todavía hay elecciones que se toman desde una rendición forzada, no desde la alegría y el amor.

Incluso usando la estrategia para permanecer libres, todavía nos encontraremos en última instancia arrinconados de vez en cuando. Eso está bien porque hemos aprendido algo. Volvemos a jugar, y otra vez, y de nuevo,  sabiendo que con cada juego jugado nuestra visión y alcance para obtener una perspectiva mayor, crece. Con cada nuevo juego, obtenemos más sabiduría por experiencia directa, aumentamos la capacidad de percibir cada vez más amplias posibilidades y seguimos practicando y participando plenamente mientras permanecemos presentes en cada momento.

Nuestro objetivo ya no es "ganar". Jugamos para ver qué sucede, qué nuevas oportunidades se presentan, dónde nuevos desafíos exigen nuestra creatividad. Aquí es  cuando el juego de ajedrez (y el juego de la vida cotidiana) se convierte en gozo, aún por los caminos más ríspidos.

En nuestra renegociación acerca de las reglas de nuestro juego actual de la vida en la Tierra, hay dos "campamentos". Hay quienes todavía quieren ganar y triunfar sobre otros. Luego están aquellos que sólo deseamos tener una experiencia de cómo crecer en Amor, sabiduría y libertad para experimentarnos  a nosotros mismos de una manera que apoye al Todo.

Cada uno de nosotros debe preguntarse: "¿Qué juego y con qué reglas en última instancia quiero jugar?" Estamos en un punto de elección crítica en el viaje de la humanidad.

 ¿Queremos seguir jugando un juego de competencia o un juego de re-descubrimiento y experiencia amorosa?

Aquellos que elijan el juego de la experiencia amorosa ¡pueden comenzar ahora!

 Sí…es verdad que todavía estamos apegados a muchas de las mismas antiguas reglas, pero cuanto más rápido cambiamos nuestro enfoque acerca de cómo jugar, cómo elaborar estrategias de manera diferente, más rápido se creará el nuevo juego hacia el amor incondicional.

 Aquellos que todavía desean experimentar la victoria sobre otros en lugar de amar, pueden seguir jugando su juego de ganar mientras jugamos el nuestro de amar.

En última instancia cada grupo irá por caminos separados y vivirá en su propia realidad separada, con su propia versión separada de la Tierra. Cada grupo experimentará un reflejo externo acorde con las "reglas del juego" elegidas. Porque la vida es un espejo.

Algún día…en ésta irrealidad del tiempo lineal, ambas corrientes se unirán en una sola, pero hasta entonces: dejemos al grupo que lo necesita, creer que está ganando el juego. De todas formas…a nosotros no nos interesa ir unos contra otros, ganar ni  nada que no sea expandirnos en amor compasivo y Unicidad. ¿Cierto? Ser ejemplos de no competitividad, de comprensión y compasión, suaviza la senda y nos aporta tolerancia, paciencia y respeto por el proceso de cada corriente de vida

Ambos grupos en éste juego son bendecidos.

¡Que nuestro juego sea amoroso!

Tahíta

jueves, 5 de enero de 2017

PRESENTES PARA LA VIDA


¿Cómo han sido las fiestas para ti?

¿Llenas de alegría y risa?

¿Has sentido ira, juicio, angustia y tristeza?

¿O tal vez una mezcla de ambas cosas, agradables e incómodas?

 ¿Y qué está pasando por  tu mente alrededor del Año Nuevo que ha comenzado? ¿Te estás atormentando estableciendo objetivos?

En este viaje de la Vida, es relevante tomarnos un tiempo para darnos cuenta que todo lo que ansiamos (tal vez un cuerpo más delgado, un padre más amable, un compañero diferente, etc.), no se compara con el anhelo de  simplemente ser.

A pesar de que es una de las cosas que más profundamente  cura a un ser humano, la mayoría de nosotros no sabe cómo Ser.

Hemos olvidado cómo Ser. Nuestras mentes suelen estar ocupadas planeando lo que va a suceder, volviendo continuamente a lo que sucedió y luchando con todo lo demás en el medio de ambas cosas.Sin darnos cuenta de que ESO que está en el medio, el presente, es el único ámbito en el que podemos SER.

 Nos encanta adquirir y hacer, arreglar y lograr, alcanzar y averiguar. No hay nada malo en esto excepto cuando nos corta  la asombrosa curación de simple Ser.

Tomémonos  un momento, o tal vez incluso unos minutos, para permitirnos una larga y profunda respiración y simplemente ser.

 Todos los millones de momentos de nuestra Vida nos han traído a este momento: el único momento que importa en nuestra vida entera. Estemos lo más presentes posible ahora.

Tal vez ni siquiera lo intentaste. O lo intentaste y tu mente tomó el control, hablando de lo aburrido que es, o de que no sabes cómo hacerlo o que no lo estás haciendo bien.

 Tal vez sólo se desvió en una corriente de pensamientos.

Nuestros pensamientos ponen un velo entre nosotros y el momento vivo de nuestra vida. Cuando aprendes simplemente a ser, comienzas a descubrir momentos en los que tu mente, tu cuerpo y tu corazón están todos en el mismo lugar al mismo tiempo.

Cuanto más nos abramos a lo que está presente, dentro y alrededor de nosotros en este momento, más conectados nos volvemos, viviendo desde la Fuente dentro nuestro que tiene toda la claridad, paz, sabiduría y alegría que anhelamos.

Todos hemos estado tan lejos de nuestras vidas, perdidos en la actividad de nuestras mentes, que la mayoría de nosotros no sabemos cómo estar presentes para nosotros mismos.

 No sabemos cómo estar presentes para la vida.

 En nuestra desconexión de nosotros mismos y de nuestras vidas, muchas cosas se convierten en un sustituto de la alegría de Ser… como por ejemplo, creer que todo estará bien si encontramos el compañero perfecto, si obtenemos dinero para comprar el coche soñado, o si  perdemos suficiente peso como para “caber” en la ropa de los años pasados.

 Pero nada desde el exterior puede saciar nuestro anhelo más profundo.

Lo que realmente anhelamos es estar despiertos para la Vida y experimentar la alegría de estar en casa, dentro de nosotros.

Es importante entender que Ser no se trata de perder nuestro poder de actuar, ni de perder todo el control.

 A pesar de que a primera vista parezca algo pasivo como estar a merced dela vida…en realidad  se trata de un compromiso apasionado con la Vida TAL COMO LA VIDA ES AHORA.

Es vivir respondiendo en lugar de reaccionando.

 Cultivar el Ser es estar muy activos y alertas, escuchando y aprendiendo de cada experiencia que llega.

Démonos permiso para comenzar por pequeñas cosas.

 Permitámonos durante el día hacer una pausa, abriéndonos a una larga y lenta respiración y luego notemos la vida. Observemos las formas, los sonidos, los colores, las sombras y la luz. Observemos nuestro cuerpo, siendo curiosos acerca de las sensaciones que juegan en  él ahora mismo.

 Permitamos que la  mente se interese en este momento. Este momento es diferente a cualquier otro momento de nuestra vida.

 A pesar de que la mente probablemente tome el control rápidamente, incluso unos pocos segundos de estar realmente aquí para la vida es muy importante.

Cada tanto, encontremos nuestro camino fuera del laberinto de la mente, reiniciando una relación viva, curiosa y sincera con la vida.

Ella nos mostrará facetas inimaginables de las que aún somos inconscientes.

¡Un abrazo desde la Vida Una!

Tahíta

domingo, 1 de enero de 2017

Dios se ríe de nuestros Planes


 

Especialmente en lo que llamamos “fines de ciclos” nos invade la desesperación por planificar lo que llegará y tratar de manipularlo y dirigirlo todo.

La mayoría de páginas a la que me suscribo acaba éste año con una retahíla de “tips” y modos de acabar el año y cómo  abordar el próximo.

No hay nada por planificar.

No hay cómo adelantarnos a lo que no sabemos cómo se presentará.

Al río hay que cruzarlo cuando estamos frente a él, no un kilómetro antes. Cuando llegamos a ese río que desconocemos recién allí nos daremos cuenta si hay puentes, si podemos saltar de piedra en piedra, pasarlo nadando o caminando con los zapatos en la mano.

La vida es inédita en cada tramo. No podemos planear minuciosamente los detalles…solo observarla minuto a minuto y aceptar lo que llega, modificando lo que podemos y creemos necesario y experimentando lo que es.

Dios se ríe de nuestros planes. La Fuente, el Espíritu, el campo…o como quieras llamarlo, les pasa a nuestros planes el plumero de LO QUE ES.

No quiere decir que no tengamos aspiraciones.

Cada deseo de crecer, de sentirse más seguro y ser más feliz es un deseo natural, es una puerta a la motivación interna que tenemos que abrir.

  Sin embargo, sea lo que sea que nos toque enfrentar: somos capaces de hacerlo.

No necesitamos de antemano  saber “cómo se va a solucionar” algo. Como sea que lo haga…NO PUDO SER DE OTRA MANERA.

La pregunta del “como sucederá” es una pregunta que nos roba tiempo y energía.

 La vida sabe cómo lo hará, nos envíe o no señales al respecto. No necesitamos recurrir a un adivino, gurú, runas, astrología o algo parecido en la desesperación de adelantarnos y saber lo que vendrá….En esa desesperación por adelantarnos…NOS PERDEMOS EL AHORA…que nunca recuperaremos.

Se sufre más por la incertidumbre de no saber que por  lo que llega, aunque… NO SABER…es una posición maravillosa ante la creatividad del momento presente y la única postura sincera ante la avalancha de información, creencias y  fuerzas externas que terminan por agobiarnos.

“No saber” es un vacío saludable en el que podemos descansar, aquietarnos y  permanecer “siendo”, no pensando en cómo son o deberían ser las cosa que  nuestra alma planificó.

Cuando hemos tenido ausencia de algo que es importante para nosotros, es porque no hemos vibrado a la altura de eso que deseamos concretar. Cualquier otra perspectiva interna que no sea elevarse en vibración, no resultará útil y mucho menos angustiarse con querer saber el “cómo” se hará.

 El Universo tiene maravillosas maneras de hacernos llegar lo que nos tiene que llegar.

 La vida…es impredecible.

En lugar de gastar tanta energía queriéndonos adelantarnos a lo que se presentará y llenarnos de angustia o ansiedad, tendríamos que poder estar en incertidumbre con una expectativa relajada, sabiendo que todo está sincronizado perfectamente desde la Fuente.

No digo que sea fácil para nuestro yo humano…pero es perfectible. La aceptación y la confianza en un poder trascendente cuenta con escalones infinitos en sus aspectos humanos.

Deja que la Vida viva a través de ti…relájate y sabe que todo está sincronizado y armonizado más que por azar.

La meta más importante es  llegar a percibir que la Voluntad de la Vida que vive a través de nosotros es la única Voluntad válida…

“Padre…que se haga tu voluntad (la de nuestro espíritu)…no la mía  (la del yo pequeño o ego)”

¿Recuerdas?...

 

DESDE ESA VOLUNTAD TE ABRAZO!

Tahíta

 

martes, 27 de diciembre de 2016

HACER REAL EL AMOR…


¿Es difícil hacer real el amor en nuestra cotidianeidad?

¿Es fácil manifestar Amor a todo y todos en cada momento?

Tenemos nuestras propias respuestas y nadie podrá convencernos de lo contrario…pues lo que crees…LO CREAS…

Esa es la maravilla y la responsabilidad que nos regalamos desde la Fuente, sea cual sea la forma en que la concibas.

Hay tantas distracciones con las que el ego pretende “tapar” lo que somos…tal vez por eso se nos dijo…”Nadie que enciende una lámpara la pone debajo de la cama, sino que la eleva para que  alumbre en todas direcciones”.

Aquí y Ahora es el único momento en el que podemos derrumbar muros, perdonar ofensas, abrir el corazón a la compasión, perdonarnos todo para poder perdonar, hacer hilachas las culpas, desempolvar la alegría, quitar los envoltorios a los dones que permanecen ocultos esperando que les demos permiso para manifestarse, levantar la lámpara lo más alto que podamos sin miedo, sabiendo que desde ya: la luz atraerá no solo mariposas…pero fuertes y confiados  de que un designio divino nos plantó de acuerdo con el plan de nuestra alma aquí…para hacer lo que estamos haciendo en el sitio en el que estamos. No pretendamos otra cosa…nadie está aquí por error o en el sitio que está, a veces a desgano por una voluntad ajena a su alma.

No importa si lo recordamos o no, y es irrelevante que nos llenemos de teorías o conceptos mentales…

Solo hay que abrirse desde lo más profundo y reconocer que a pesar que  en nuestra aparente naturaleza humana nos disfrazamos con luces y sombras, y cargamos a los demás con esos mismos conceptos de luz y oscuridad…SOLO LA LUZ ES REAL…SOLO EL ESPIRITU ES REAL…

SOLO EL AMOR ES REAL.

Y aunque pueda parecernos completamente difícil  expandir ese Amor a todo y todos…un largo camino comienza solo con un paso.

Empieza desde donde estés…

Desde el desamor, desde el rencor, desde la enfermedad, desde la tristeza, desde la soledad, desde la incertidumbre, desde el resentimiento, desde la ira, desde donde sea. Planeaste estar ahí sintiendo lo que sientes para comprenderlo en los demás fragmentos del Todo.

¡Empieza donde estés!

Es perfecto y es lo que es…pero no definitivo…solo un paso a la vez y te verás más alejado de lo que ya no quieres en tu vida. Solo un paso en Amor, como puedas sentirlo y hacia quien puedas sentirlo.

Hay un impulso muy grande desde la Fuente, cada vez más notorio para que expandas el Amor en éstos días…

Levántate, enjuga las lágrimas, abre los regalos, desempolva, barre, lava lo que ya no quieras manifestar…y si no tienes fuerza para hacerlo…ENTRÉGALO!!!

Da ese regalo. Date ese regalo…porque entregar lo que humanamente no podemos resolver a un poder trascendente…es el mejor regalo que podemos hacernos y hacer a un mundo que ha olvidado que…

EL AMOR ES EL ELEMENTO QUE MANTIENE TODAS LAS PARTÍCULAS UNIDAS.

Que el año que termina y el que se inicia en unos días sean más que una fecha en el calendario humano.

SOLO EL AMOR ES REAL.

Felíz Comienzo!!!

Lili Zerbino-

Tahíta

 

 

AFRONTANDO LAS FIESTAS DESDE EL AMOR


 

¡Atención!

Un discípulo se presentó ante el gran maestro Ikkyu y le solicitó:
— ¿Tendrías la bondad de escribirme algunas máximas sobre la más alta sabiduría?

El maestro escribió entonces en un papel: “¡Atención!”.

El alumno, un tanto sorprendido, preguntó.
— ¿Esto es todo? ¿No vas a escribir algo más?

El maestro, ante la insistencia del alumno, tomó de nuevo el papel y añadió dos palabras más: “Atención. Atención”.

El discípulo, aún más confundido, dijo:
— Verdaderamente, no veo una gran profundidad, sabiduría y agudeza en lo que acabas de escribir.

Demostrando su gran paciencia, Ikkyu volvió a tomar el papel y añadió tres palabras más: “Atención. Atención. Atención”.
El alumno, totalmente desorientado, preguntó:
— ¿Al menos, puedes decirme qué significa la palabra “atención”?


El maestro levantó el papel y agregó otras tres palabras:

“Atención significa atención”.

Cuento de la tradición budista zen.

 

 

Hay personas que esperan éstas fiestas navideñas y el comienzo de un nuevo año con alegría y expectativa.

Otras, se descubren tristes, nostálgicas y desganadas.

Cargamos nuestra historia personal hasta éstas altura del año, y es común que surjan toda clase de conflictos, recuerdos de navidades pasadas, ofensas, ausencias de familiares que ya partieron, sentimientos de soledad o cansancio. Ponernos lo más posible en estado de atención  hará posible que no caigamos en esas historias que  dibujan muecas de disgusto en la mente y el cuerpo también.

La mayoría de las veces el común de la gente se sobre estresa en las fiestas. La supera el trajín de los compromisos, el trabajo, las obligaciones de cortesía, las pocas ganas de reencontrarse con algunos miembros de la familia, y otras situaciones. En ese automatismo en el que entramos para “cumplir” nos dejamos arrastrar olvidándonos de estar intensamente presentes. Estar presentes nos refresca…nunca cansa, porque no giramos bajo la cuerda del ego apurado sino que  somos conscientes de las señales de eternidad de esa PRESENCIA que en definitiva somos.

Generalmente si estás en reuniones grandes suspirarás por soledad y si estás solo añorarás las amplias mesas compartidas. Siempre hallaremos una razón para el auto boicot. No hay una situación ideal, fuera de nuestra mente, ni dentro. Una buena dosis de “contentamiento” elegido varias veces al día nos hará encontrar multitud de razones para agradecer el cóctel festivo que el alma prepara con tanto esmero para  envolvernos en el juego perfecto

Tanto si disfrutas del ruido, la algarabía y el colorido como si prefieres la introspección reflexiva……ACEPTA LO QUE SEA

Tal vez una visión más amplia del Amor, extendido a todo y todos, sea la respuesta a lo que se presente.

Simplifica tu mente.

 No prepares más que tu mejor disponibilidad a como sea el escenario que te toque experimentar.

No importa la cantidad de “tips” que encuentres en la red acerca de cómo afrontar las fiestas. Solo  hay unas pocas actitudes claves que no son para adoptar solo en estas fechas sino en cada situación:

ATENCIÓN, PRESENCIA, ACEPTACIÓN Y  AMOR.

 En ellas englobas todo cuanto puedan aconsejarte extensamente.

Poco y esencial es lo que funciona.

¡Feliz SER en estas fiestas cada vez más más conscientes y con menos cargas innecesarias!!!

Con Amor.

Tahíta

jueves, 8 de diciembre de 2016

No es malo sentirse mal


“El momento en que aceptas lo que te preocupa, la puerta se abrirá. "

~ Rumi

¿Te sucede que intentes aplicar mucho de lo que lees en tu vida, y no puedes?

Todas las afirmaciones en el mundo ¿hacen que te ames a ti mismo?

Cuanto más tratas de "estar presente" ¿más te pierdes en la mente y el exceso de pensamientos?

La atención plena… ¿no es plena ni nada parecido para ti?

Observar tus pensamientos ¿te hace enrollarte en ellos en una espiral de análisis y bla bla bla?

Cuando trataste de "soltarte" ¿te aferraste más a aquello que deseabas soltar?

Y es que en la vida del día a día 2 más 2 no siempre es cuatro.

Podemos leer cientos de libros populares de autoayuda durante muchos años…estudiar intensamente como para un doctorado, experimentando con las técnicas que varios centenares de tales libros sugirieren, pero aun así nuestra vida puede no estaba funcionando como pensamos que debiera funcionar.

Nuestra mente puede ser una tormenta de pensamientos y emociones. A veces pueden aparecer ataques de pánico, podemos tratar de salir de ellos con drogas farmacéuticas o caer en conductas compulsivas en un intento por superar el desánimo, el miedo, la pena o depresión que caen sobre nosotros como repentina lluvia de las nubes más oscuras que imaginemos.

Al principio tal vez pensemos que solo nosotros estamos experimentando ese tipo de problemas, pero si hablamos con otras personas nos daremos cuenta de que muchísimas en la época actual, aun habiendo leído y tratado de poner en práctica leyes de pensamiento positivo están experimentando las mismas frustraciones.

Aunque saben que "deberían" ser positivos y centrarse sólo en lo que quieren, no pueden hacerlo. Y luego se sienten mal por no poder hacerlo.

No te dejes presionar pensando que sí o sí en todo momento debes ser positivo y sentirte bien. No es real.

"Ser positivo" se ha convertido en la nueva forma de decirle a alguien que todo el tiempo debe estar bien. No funcionó cuando surgió, y no funciona ahora tampoco. Por supuesto que ya lo sabes. Por supuesto que lo has oído un millón de veces antes. Y es francamente molesto e inútil que te lo digan de nuevo.

Este movimiento de "pensamiento positivo" parece sobrevivir anclado a un ideal de perfección total que no existe. Además de no sentirnos bien, también ahora cargaremos con la culpa de no poder lograrlo.

Negar nuestras emociones es un insulto al viaje que significa ser humano en éste juego, y no hace nada para ayudar a las personas a sentirse mejor.

Incluso los grandes santos y místicos no eran perfectos. Tenían malos días, y estaban abiertos al respecto. El budismo, por ejemplo, enseña en las Nobles Verdades que el dolor es universal e inevitable.

A diferencia de ciertas "enseñanzas" dudosas de la Nueva Era, estos maestros auténticos entendieron que el pensamiento negativo es parte del viaje humano, y que está bien sentirse a veces por debajo de “lo mejor”. Y también sabían que es una ruta rápida hacia el auto-odio esperar más de ti mismo de lo que puedes dar en cierto tramo del camino. No es autoamarte ni sentir auto consideración.

Sin experimentar emociones de baja frecuencia, no sentiríamos y apreciaríamos las emociones de alta frecuencia. Y otra cosa: son los retos los que realmente nos hacen evolucionar y sacan lo mejor de nosotros fortaleciendo nuestros músculos "mentales".

La tensión de la vida nos hace evolucionar.

Cuando nos sentimos mal, la mente eclosiona en un sinfín de pensamientos y empezamos a tratar de encontrar una manera de salir de ese nefasto estado de ánimo. Aunque hacer esto tiene sentido, es exactamente lo que nos mantiene atascados allí. Como luchar con la telaraña de una araña gigante, cuanto más tratemos de escapar, más nos enredamos en ella.

En medio del mal humor pensamos que la opción es sentirse bien o no, ser "positivos" o "ser negativos". Pero no lo es. Las dos opciones son más limitadas que ésta: estar bien en la situación en que estamos o luchar contra ella.

La mente asustada realmente se abruma de pensamientos y así intentar ser positivos se vuelve casi imposible. Tratar de ser positivo es en realidad una autocrítica. Estamos enviando el mensaje que "no deberíamos" sentirnos mal. Buscamos libros que nos ayuden, sugerencias que nos ayuden a salir del estado de ánimo, mientras que nos anclamos más profundamente en la oscuridad.

En lugar de eso, volvamos a la situación y enfrentémosla. En otras palabras, si sentimos ansiedad, miedo, desánimo, o lo que sea, caminemos con ello, sintámoslo en lugar de huir o contraatacar…es el consejo de muchos que ya se han dado cuenta que la resistencia y el “tener que”…no funcionan, sino que se afianzan y aunque pueden encubrirse con la recitación de pensamientos positivos…van a reclamar nuestra atención una y otra vez hasta que nos pongamos frente a ellos y les dejemos manifestarse, aun sintiéndonos mucho menos que bien. Una de cal y otra de arena… ¿recuerdan? La vida no es solo momentos placenteros y aquietamiento…eso no nos permitiría avanzar a la maestría de las emociones y sentimientos…lo que lo hará es “gestionarlos” como podamos, sin negarlos ni huir ni mucho menos sentirnos un fracaso por sentirlos.

Es posible que no queramos estar allí, sintiendo eso, pero no tiene sentido. Hacer las paces con una situación en el que no queremos estar parece ilógico, pero es un paso necesario para pasar a donde sí queremos estar.

Cuando me siento decaída, malhumorada, triste o lo que sea, sé que no es el fin del mundo. Es parte de la vida. Cuando me siento de esta manera, también sé que el cambio un positivo está en camino. Sé que mi vida está evolucionando…que nuevos pensamientos y sensaciones llegarán tras esto.

Podemos darle la bienvenida a esa tensión. Aceptar el proceso. Y aceptarnos, incluso cuando sentimos que no podemos aceptar el proceso en cualquier momento.

Nada va mal si nos encontramos sintiéndonos bajos de vibración a veces, a pesar de todo lo que hemos leído.

El pensamiento negativo no hará que nuestro mundo se desmorone, sino todo lo contrario. Es la fuente de nuestra evolución. Y el primer paso para sentirnos mejor es darnos cuenta de que es parte del proceso, y está bien. Al igual que aquello a lo que nos resistimos, persiste, es sólo en la aceptación que podemos dejar ir y pasar a mejores sentimientos y mejores experiencias.

Olvidémonos de reorganizar los pensamientos tratando de tamizar lo positivo de lo negativo. Para cambiar nuestra vida, un enfoque más "serio" es necesario. Y ahí es donde la meditación entra en juego. Es algo que se ha demostrado durante siglos a través de todas las religiones y filosofías. En resumen: funciona.

A través de la meditación, entramos en el momento presente y fomentamos una sensación de calma interior. No se trata de cambiar nuestros pensamientos. Se trata de aprender a no apegarnos a ellos y disminuir su poder sobre nosotros. Y si eres de los que no pueden meditar durante mucho tiempo, tal vez cinco minutos de silencio cuando puedas, lo cambian todo.

Una vez que nos amigamos con lo que estamos viviendo, un poco de atención, meditación o silencio. Aún por pocos minutos cada vez, nos capacitarán para gestionar mejor esas tormentas de negatividad que suelen agobiarnos a todos.

Lo seguimos repitiendo porque solo estamos recordándonos lo que ya no funciona y lo que sí funciona, por ahora…aceptación, observación y no huida de lo que llega…pues si llega, lo hemos aceptado como plan del alma, para pasar a más amplias posibilidades.

Ser positivo…no es esperar que suceda lo que deseamos, sino pensar que lo que nos sucede, siempre es lo mejor…LO QUE ES.

Con Amor siempre.

Tahíta

miércoles, 7 de diciembre de 2016

El Viaje sin Fin


Muchos estamos comenzando a tener experiencias de sincronicidad a medida que avanzamos en nuestro proceso de vida.

Las soluciones parecen llegar con mayor facilidad, y las cuestiones que previamente nos causaron angustia comenzamos a sentirlas como “no tan importantes”. Estos son los frutos de nuestra conciencia en expansión que está alineándose con la verdad, sutilmente, con gracia y armonía ( o menos suavemente tal vez).

Las amorosas experiencias en las que la Gracia nos toca y despierta seguirán aumentando a medida que vivamos cada vez más desde nuestro más alto nivel de conciencia, dejando que la verdad, que ya conocemos, fluya hacia y a través de todas las actividades diarias. Al permitir que la verdad fluya, más acceso se nos da a ella…más acceso nos damos, en realidad, al abrirnos.

La evolución es un viaje sin fin en la Conciencia Divina que es infinita.

Pensemos en ello como un ascensor que llega a planos sutiles etéricos. Un ascensor que se detiene y abre sus puertas en todos los pisos permitiendo a los pasajeros echar una ojeada, permanecer en ese piso, bajarse o seguir. En uno de esos pisos la vista parece tan maravillosa, tan plena de gente interesante y cosas bellas, que decidimos bajarnos. Necesitamos a muchas veces años para comprender todo lo que existe en ese piso, por lo que decidimos permanecer allí de forma permanente, porque lo sentimos familiar y cómodo. Todo lo que siempre necesitamos está ahí.

Sin embargo, justo cuando nos establecemos, centrados y apacibles en ese piso (estado de conciencia), nuestro Ser Superior interviene, como una alarma de despertador bien potente, para recordarnos que hay muchas más pisos para ser experimentados y que nunca los veremos ni experimentaremos a menos que dejemos el hermoso y cómodo piso en el que estamos y volvamos al ascensor.

La Vida consciente solo propicia el cambio hacia estados cada vez más amplios y sublimes, y en cada giro, tenemos que permitirnos el cambio y seguir adelante, no importa cuán confortablemente estructurados estemos en un nivel.

Es muy importante para cualquier persona que firmemente esté siguiendo o usando determinadas herramientas que les ayudaron a despertar (cursos, técnicas, talleres, etc), comprender que llega un momento en que tenemos que dejarlos.

En un cierto punto del viaje, depender de ritos exteriores, rituales y herramientas actúa como un bloque que nos impide avanzar…y un bloque: bloquea…no importa cuán bello nos parezca…es solo un recurso momentáneo al que tenemos que aprender a soltar para subir de nuevo al ascensor. Con el fin de pasar a niveles superiores de conciencia, debe existir la voluntad de dejar de dar el poder a cualquier cosa en el mundo exterior en la comprensión de que:

“Ya soy, y por lo tanto no necesito nada fuera de mí para hacer que sea LO QUE YA SOY "

La energía más cercana a la Divina es la energía de la alegría. Es tiempo de liberación de las creencias puritanas que han infectado gran parte del pensamiento de la humanidad y abrirnos a la alegría, porque sólo las creencias ignorantes promueven la necesidad de disciplinas, dogmas, restricciones y dificultades…eso es elección del Alma, y casi nunca lo elige, salvo que realmente sea el único camino para zarandearnos y despertarnos.

Los seres humanos durante vidas se han familiarizado con la lucha y el sufrimiento y por eso muchos sólo se sienten cómodos cuando están en medio de desafíos y conflictos.

Sin embargo…las experiencias difíciles son a menudo la única forma en que el Ser Superior puede despertar a una persona muy feliz de permanecer dormida en la ilusión, de esas que ni consideran que tienen ya que subir de nuevo al ascensor evolutivo para avanzar…muchos de nosotros podemos hacer ambas cosas…aceptar y experimentar cada dificultad que llega, conscientes de que es innecesario detenernos, sino que nos esperan nuevos niveles de conciencia.

Cualquier persona que viva plenamente en un estado de tres dimensiones está abierta y receptiva a toda clase de creencias que fluctuaban en el sistema de creencias de tres dimensiones. Estas creencias son impersonales y sólo se convierten en algo personal cuando son aceptadas. Dado que muchas vidas anteriores fueron vidas de privaciones, la energía de las experiencias difíciles a menudo permanecen almacenadas en la memoria celular, sin ser consciente la persona, incluso si ahora estamos espiritualmente despiertos, ellas permanecen.

Así que...

No nos juzguemos ser un fracaso cuando y alguna emoción, pensamiento o experiencia física negativa extraña estalla repentinamente en nuestra vida. Reconozcámoslo como parte de la memoria celular y veámoslo como una graduación, porque significa que hemos evolucionado lo suficiente como para ver y limpiar de forma permanente la energía de algo que podemos haber estado arrastrando mucho tiempo.

El propósito es detenernos en un piso, experimentar, ver, limpiar la escena y subir de nuevo al ascensor en busca de nuevos niveles…no quedarnos en ese piso no importa cuán tranquilo y centrados nos encontremos ahora que ya está limpio…eso es tentador, pero ni siquiera tenemos que hacer nada…solo permitirnos fluir, alegremente, atentamente…dejando que nuestro aspecto superior se encargue de mostrarnos la puerta en el momento adecuado.

Eso sí…cuando se nos muestra algo…avanzar sin miedo, confiando en que el cambio es lo único permanente en ésta espiral evolutiva infinita.

La danza de la Vida no nos permitirá detenernos. Aunque no estemos haciendo nada en particular…permitirnos el cambio constante e inexorable y fluir en la corriente nos lleva a más y más expansiones de conciencia…que es uno de los motivos que nos han hecho tomar forma dentro de la Infinita Divinidad.

Con Amor.

Tahíta

domingo, 4 de diciembre de 2016

MI AMIGA ANSIEDAD


"Sea agradecido con lo que llega, porque cada cosa situación o persona ha sido enviada como guía desde el más allá." ~ Rumi

La ansiedad es un visitante frecuentemente no invitado.

Se cierne…Va y viene. Se intensifica, nos domina. Se detiene dándonos alivio temporal, hasta que retorna…y nos persigue si tratamos de esquivarla.

La señal de mi ansiedad a menudo se caracteriza por un zumbido, una energía eléctrica que me sobrecarga. Solía ​​compararla en broma a una abeja zumbadora en mi mente y sistema energético. A pesar de que amo a las abejas, este insecto llamado ansiedad definitivamente no estaba en mi lista de mejores amigos.

Leí un pequeño texto ésta semana que me atrapó por la similitud…

“Una vez estaba conduciendo a mi hija de siete años de edad y su amiga a la escuela cuando una abeja real comenzó a zumbar dentro del auto, en el aparcamiento cerrado. Parecía feroz y enojada y estaba armada con un prometedor aguijón.

Sin reprimir mi pánico, salté del coche.

"Está bien, chicas, hay una abeja en el coche. Salgan rápidamente! "

La amiga de mi hija, Eva, permaneció en su asiento. Con extrema calma extendió su dedo, haciendo señas al insecto para que se posara sobre él. Cuando lo hizo, ella recibió su llegada con una sonrisa y la condujo fuera del coche.

La abeja voló.

"Todo lo que tienen que hacer es tratarlas bien y hacerse amigos de ellas," nos dijo Eva. "

Años más tarde nuestro personaje se despertó una mañana, con la alarma de la ansiedad en sus oídos. A diferencia de su teléfono, no podía apagarla. Al oír el zumbido de preocupación y pesimismo, temía tener que levantarse para enfrentar el día.

Entonces oyó otra cosa. Un zumbido. Pero este no provenía de ella; era una abeja agitándose contra su mesita de noche. Con atención consciente fue capaz de acompañar a la pequeña criatura a la ventana para que pudiera volar. La conexión momentánea con un insecto y el cese del zumbido fue para ella una experiencia gratificante.

Ahora, preguntémonos ¿y si pudiéramos amigarnos con la ansiedad y tratarla bien? Nuestra primera reacción siempre es tratar de eliminarla, de que pase o de ignorarla ocupándonos de otras cosas.

¿Qué podríamos hacer para hacernos amigos de la ansiedad?

Lo mismo que haríamos para amigarnos con una abeja: precaución, valor, compasión…y una paciente calma.

Tal vez podríamos tratar a la ansiedad como a nuestro mejor amigo

¿No es nuestro mejor amigo alguien que nos recuerda nuestros errores del pasado y nos ayuda a evitar repetirlos? Un amigo nos anima a tomar el tiempo para tratarnos mejor a nosotros mismos.

Con el tiempo he descubierto que la ansiedad puede hacer eso por nosotros, si estamos dispuestos a cambiar nuestra perspectiva.

Quienes me conocen saben que vivo retirada y amo la soledad. Recibo a pocas personas y no suelo cambiar el silencio por casi ninguna compañía. Así es mi personaje y lo acepto. Pero suele venir una amiga muy amorosa a quien realmente amo y valoro y aunque prefiero caminar sola…me llamó planeando caminar ambas sin rumbo una tarde.

Preparándome para su llegada, me di cuenta de una corriente subyacente de ansiedad. Para ser honesta, estaba malhumorada porque la ansiedad llegara durante un momento en que esperaba estar libre de estrés.

Recordando a mi voto de recibir a la ansiedad como mi mejor amiga, empecé responder mentalmente a “sus” inquietudes, que por supuesto eran creadas por mí:

¿Qué te preocupa? ¿Habla demasiado? ¿Inquiere cosas que no deseas responder? ¿Por qué te inquieta su compañía? ¿Qué te refleja?

Me di cuenta de que solo permitirme ese autoanálisis me calmó.

¿Te preocupa no tener ningún itinerario específico?

No.

Me senté y tomé algunas respiraciones.

¿De qué se trata éste nerviosismo? Esperé.

Al cabo surgió…

Es demasiado conversadora y agitada. Estoy tranquila y ahora tengo que salir y dejar mi silencio.

Una bombilla de luz se apagó. Vi el problema.

Detestaba pasar de mi soledad silenciosa y mi cobijado hogar a una caminata al aire libre colmada de conversaciones.

Las transiciones, en cualquier grado, representan el cambio, y todo cambio requiere una atención especial. Mi respuesta habitual es moverme rápido, moverme sin pensar. De repente elijo parar, escucharme y vislumbrar el origen del foco de ansiedad, sin tratar de apagarlo, sino observarlo y pactar la calma, desde una aceptación consciente y un reconocimiento de que esa ansiedad me señala puntos a trascender….energía del pasado acumulada que surge como un botón de alarma rojo, sin que haya peligro.

Una de las cosas que descubrí es que la ansiedad se producía siempre que saliendo del presente me representaba proyectándome ya a lo que vendría…en éste caso una larga caminata acompañada sin lugar a la observación silenciosa del paisaje y hablando seguramente de temas que no me interesaban…yo no estaba en el aquí y ahora…sino que me imaginaba caminando desganada con mi amada amiga que habla mucho.

Unos minutos para volver al presente y no construir futuros previsibles desde pasadas perspectivas fueron todo lo necesario para recuperar la serenidad y gratitud a mi amiga ansiedad. Se había puesto de manifiesto algo que había pasado por alto.

Nunca nuestra miga ansiedad se presenta si no nos “colgamos” de una experiencia pasada, proyectándola a futuro.

Mientras que su propio diálogo interno puede ser diferente, es posible que puedan ustedes también detenerse, escuchar las voces internas que le justifican ese estado inquieto, participar del diálogo interior y sentir como se desvanece la tensión permitiendo que se manifieste “lo que es” sin especulaciones de lo que fue o podría ser.

Por supuesto salí con mi amiga, la pasamos bien y recordé mantenerme disfrutando ese presente fuera como fuera…de hecho ella no habló demasiado y disfrutó del paisaje como lo hago.

A veces, la ansiedad sólo nos está pidiendo acuse de recibo. Unas pocas respiraciones para despejar la mente nos dará más oxígeno, una palabra simpática, o un corto paseo al aire libre pueden ser la respuesta. Lo importante es no huirle sino atender sus señales que casi siempre se basan en pequeñas actitudes a cambiar o enfoques de consciencia en los que aplicar la atención plena.

Hay momentos en que se requiere un diálogo más profundo con la ansiedad.

¿Acaso nuestros mejores amigos humanos no nos dan un codazo animándonos a tomar ciertos riesgos para llegar a cualquier final exitoso?

La ansiedad puede hacer eso también.

No es que tengamos que convertirnos en puristas, pero la ansiedad puede hacernos detener para que consideremos cómo estamos alimentándonos y descansando, cuanta tensión desatendemos, si escuchamos a nuestro cuerpo y a nuestras relaciones, etc.

Por otro lado, van a llegar a nuestra vida desafíos, aparentes tragedias, muertes, pérdidas, rechazo, y otros visitantes inesperados. Al experimentar estos desafíos, la ansiedad puede aparecer en toda su fuerza, abrumándonos más.

Si la escuchamos, podremos saber qué hacer para suavizar la dureza de los acontecimientos.

Tal vez el mero reconocimiento de la gravedad de la situación puede traer alivio. Tal vez algunas consideraciones conscientes puedan suavizar el camino. Tal vez necesitemos el apoyo de los demás. O tal vez solo respiración consciente, un paseo, meditación andando, o lo que sea que sientan en ese momento hacer o no hacer.

La ansiedad, como mejor amiga, puede recordarnos que tenemos que reducir la velocidad y cuidar de nosotros mismos, o tener mayor compasión y empatía por nosotros mismos y los otros. O tal vez llegue a recordarnos nuestra vitalidad y capacidad de transformarnos y transformar en el Todo.

Si la escuchas, escucha de verdad .

Si tratamos a la ansiedad como un amigo, los mensajes llegarán como un susurro, no como un grito. Esta fuerza invisible se alineará con nosotros si se lo permitimos, no huyendo sino alineándonos nosotros con ella.

Puede parecer a veces en exceso pesimista, nos puede empujar y llevarnos no tan amablemente a ver lo que no vemos para enfrentarlo ( no de lucha sino de ponernos enfrente) y trascenderlo en el ahora…pero es una herramienta que nos permitimos para finalmente descubrir y apreciar su magnificencia…la suya y la de todo lo que llega a manifestarse en nuestro juego, permitido por la Fuente, el plan del Alma y el personaje humano que aún ansioso, descentrado e impaciente…puede tomarse conscientemente al menos a veces el permiso de parar y entablar un sanador diálogo con lo que es…para sanar de lo que fue y disfrutar de lo que será…AQUÍ Y AHORA.

¿Qué mensaje mágico te está trayendo la amistad con tu ansiedad?

Tómate el tiempo…para y déjala expresarse con tu más íntima voz.

Con Amor.

Tahíta

martes, 29 de noviembre de 2016

Estrés, control y Entrega


 29 de noviembre de 2016-

Parte de dejar ir en el flujo de la vida radica en darnos cuenta de que nunca hemos estado realmente en control de nuestra vida, al menos no desde la perspectiva de la mente consciente. Simplemente hemos estado tomando decisiones sobre la base limitada de creencias, programas y percepciones no siempre adecuadas.

A pesar de nuestros hábitos de juzgar, llega un momento en que nos damos cuenta de que  todos estamos haciendo aquí y ahora lo mejor que podemos, no importa si nos parece que estamos u otros están haciendo las cosas de lo peor. Eso no existe… si percibimos en los demás lo que no nos agrada, solo tenemos que vernos espejados y trabajarlo en nosotros…y si es lo propio lo que no nos gusta, seguir amándonos en nuestra inocente concepción de esencia perfecta experienciando, y ver si podemos gestionar esas partes que no nos alegran, pero amablemente y sin “debería…”

Cuando enfrentamos (de “tener en frente” no de combatir) ciertos aspectos modificables, el ego por lo general toma la palabra en primer lugar, por lo tanto tenemos que reflexionar despacio ¿tomé ya por ese camino que el ego me muestra? ¿Cómo me fue? ¿Quiero repetir esos resultados?¿Me hizo bien hacerlo? De esa manera nos abrimos a no obrar en piloto automático sino a obtener opciones desde un nivel más profundo…ese nivel ilimitado que llamamos Yo, Padre, Espíritu, Universo, Campo…o como queramos llamarlo.

Hay un gran poder en la elección de decir "No" al ego, incluso cuando aún no sabemos cuáles son las alternativas que se abren. Preferir no hacer lo incorrecto también es elegir lo correcto.

El estrés existe porque exigimos, nos resistimos a algo o persistimos en que alguien o algo sean como lo deseamos. No podemos controlar a los demás, ni podemos forzar situaciones, para ello tenemos que clarificar bien en qué campo estamos tratando de imponer nuestro control sobre otros o la vida misma…esa que no vivimos…esa que NOS VIVE, amorosamente siempre, aunque la vistamos de drama, acertadamente, aunque esperemos otros resultados, irrevocablemente desde el plan que como Alma pre-establecidos en éste juego.

Esto no quiere decir resignación ni inoperancia. Sabemos que la mente es el co-creador más sofisticado de El Campo, Dios o como lo llamemos…y observarla e ir conduciéndola por caminos y corrientes de paz, amor, alegría, etc es una de las tareas más sanadoras de estrés que asumimos…pero en esa acción, que siempre es interacción con las energías divinas del Campo, nos olvidamos el prodigioso poder de la entrega…desde el ego, hacia lo que es esencial en nosotros, lo que trasciende lo humano, lo que rige con absoluta percepción las reglas del juego…esa parte nuestra que ya determinó la mayoría de los movimientos para que relajadamente, cuanto podamos, juguemos la partida con infinitas de posibilidades para aprender lo esencialmente correcto…EL AMOR. Tal vez por ello Osho dijo que el Amor es estar relajado…me gusta repetirlo, aunque pocos lo entiendan.

 Renunciar a la ilusión de control es uno de los mayores favores que podemos hacer a los demás, y lo más importante, a nosotros mismos.

El estrés existe porque insistimos en determinada perspectiva o resultado. Nuestra insistencia es por lo general que "mi" plan, "mis" supuestas opiniones y percepciones, mis "deberes" sean  prioridad. Observo que  esa postura surge del temor a perder el control…a dejar de ser un yo potente. Es el temor del ego a su inevitable muerte.

¿Qué pasaría si cambiáramos nuestros “debe ser así…” por “podría ser así?”

Todos tenemos preferencias acerca de  cómo nos gustaría que las cosas sean o resulten. Pero, al mismo tiempo, podemos mantener la flexibilidad. Tratemos de QUERER LO QUE LA VIDA QUIERE…que es lo mismo que decirle a nuestro Yo cósmico…”Padre…hágase tu voluntad no la mía”. Seguramente esa voluntad es grandiosa y serán grandiosos los resultados de la entrega.

Siempre dejemos la puerta abierta para lo que pueda suceder. No nos limitemos a los patrones del pasado. Esa percepción y preferencia de resultados pasados es  un intento del ego para mantenernos anclados en ese pasado y perpetuar su poder.

Un hermosa visualización para liberarnos del control sobre algo consiste en imaginar esa cosa, situación o persona  conflictiva que desearíamos gestionar como en una bola de cristal, de esas que se usan los adivinos…luego de visualizarla imaginariamente la tomamos en las manos y la depositados sobre un altar bello  frente a nosotros. Retrocediendo  vemos como una luz maravillosa desciende desde lo alto y envuelve esa bola de cristal llenándola de luz…haciéndose cargo de todo y liberándonos a nosotros de esa tarea.

Lo hemos entregado todo…y aunque en la vida diaria tengamos que seguir  con esa persona, situación o lo que sea, ya no lo tomaremos como algo que cargar a solas sino que sabemos fehacientemente que el Espíritu, Dios, El Campo, esa energía infinita se hará cargo.

Me ha funcionado siempre…a veces instantáneamente, a veces lentamente, otras casi milagrosamente…siempre todo se resuelve de la mejor forma, para lo el Alma  necesita.

No tenemos el control desde lo personal…sí hay  posibilidades no imaginadas de que todo resulte en el mayor bien, si lo entregamos, sin renunciar a ser observadores y a la vez jugadores conscientes de éste proceso en el que estamos aprendiendo la aceptación en lugar de la lucha y la resistencia como modo de fluir  en mayor paz y amor.

En ese AMOR…les abrazo.

Tahíta