lunes, 1 de mayo de 2017

Todos somos Vulnerables


8 de abril de 2017

"La vulnerabilidad es el núcleo, el corazón, el centro, de la experiencia humana significativa"

Nadie puede creer a cierta altura de la vida que nuestro personaje humano es invulnerable.

Todos somos humanamente vulnerables aunque  pasemos nuestras vidas tratando de negarlo.

Una de las cosas más curativas que a nivel individual podemos hacer es reconocer nuestra vulnerabilidad.

Porque aunque ansiamos el amor… el miedo hace que pongamos corazas a nuestros corazones impidiendo que ese flujo nutritivo  se expanda, se vierta hacia fuera y retorne auto alimentándonos…por miedo…por temor a ser heridos, como seguramente seremos un día u otro…

Todos hemos sido heridos y tenemos miedo de ser heridos de nuevo. Y asumir lo que es inevitable en esta experiencia humana lleva a abrirnos aun reconociendo esta vulnerabilidad que nos permite sentirnos y sentir, a pesar del eventual dolor que pueda acarrear.

¿Por qué?...porque absolutamente todos…

Deseamos alguna vez ser diferentes…

Hemos sentido la vida como una carga demasiado pesada…

Hemos sido juzgados, a veces sin compasión, y todos hemos juzgado a otros…

Nos hemos considerado inadecuados para una tarea ya veces hasta para la Vida. ..

Nos hemos  pensado…locos,  minimizadamente avergonzados e ineptos, y deseamos fervientemente que nadie nos vea cuando nos sentimos así….

Hemos sido verdaderamente despiadados con nosotros mismos. ..

Fuimos considerados egoístas y sin embargo siempre estábamos haciendo lo mejor que podíamos.

Todos llevamos una sensación de parecer ante otros  invisibles, no oídos y no valorados.

Todos conocemos esa veta de malestar que no queremos reconocer.

 Y todos hemos experimentado  el tipo de miedo que nos hace difícil respirar.

Estamos profundamente temerosos de que otras personas vean lo que verdaderamente sucede dentro de nosotros  porque estamos seguros de que seremos rechazados y nos quedaremos solos.

También tenemos miedo de ver lo que está sucediendo dentro de nosotros, lo que nos lleva a mantenernos ocupados en nuestras actividades mundanas  en lugar de abrirnos  y vivir de nuestra autenticidad.

Sí…todos pasamos mucho tiempo pensando en cómo debería ser la vida en lugar de abrirnos a ella tal como es.

Luchamos…y a la vez anhelamos abrir el corazón y estar presentes ante la Vida.

Y es que todos somos una exquisita mezcla de oscuridad y luz, absolutamente perfectos en nuestras imperfecciones. Al no ver la verdad de esto, tratamos de controlar el incesante flujo de cambio que es la Vida. Esto interpone un velo entre nosotros y lo que anhelamos más profundamente: una experiencia directa de Vida.

Sí…somos vulnerables…pero algún día tenemos que dejar caer las corazas y abrir el corazón a pesar de todo. Reconocernos vulnerables es a la vez reconocer que todos con los que nos relacionamos aún por un segundo son tan vulnerables como nosotros mismos…y a partir de allí la compasión florece sin límites.

Eso es algo que nos hermana y opaca todas las discriminaciones que levantamos contra nuestros semejantes. SEMEJANTES… ¿recuerdas?...son todos semejantes a nosotros, parecidos, movidos por los mismos vientos y sostenidos por el mismo Espíritu.

Semejantes en vulnerabilidad, en temores, en corazas que algún día caen y nos dejan al desnudo…al desnudo para re-encontrarnos con nuestra verdadera fortaleza, que se parece mucho a…Amor incondicional a toda Vida…aún a la que parece manifestarte como distinta.

Descubrir nuestra propia vulnerabilidad nos hace posible re-conocerla en los demás con bondad y comprensión…aún si sus puntos de vista son diferentes a los nuestros.

La vulnerabilidad reconocida es otra herramienta que sirve para crear puentes y derribar muros.

Es parte de la auto-curación…y por ende, la curación de un planeta…vulnerable y digno de cuidado…y a la vez SOSTENIDO POR LA SABIDURÍA DEL ESPÍRITU.

Tahíta.

domingo, 30 de abril de 2017

¿Dónde duele?


 

Las heridas en nuestras vidas están relacionadas con percibirnos  separados…con esa sensación de que en cualquier momento podemos perder a otro o perdernos en la soledad y el dolor…con la comprobación de que en realidad, no podemos estar al control de todo, es más, no estamos en control de casi nada importante.

Y de una manera u otra buscamos denodadamente  adormecernos, apartarnos de esas sensaciones que duelen, que nos vulneran y se asocian con programas inculcados en nuestra niñez acerca de que siempre…ALGO ANDA MAL en nosotros si nos sentimos menos que felices.

La curación comienza reconociendo ya sea el dolor o el sufrimiento y preguntarnos…¿Dónde duele? Intentar comprender, ofrecer nuestra presencia interesada, incondicional y completa a esa herida para re-crearla espiritualmente.

¿Re-crear una herida?....Bueno…eso significa verla desde otra perspectiva ya que “está”, “existe” por más que queramos evadirnos y esconderla debajo de la alfombra.

Yo recuerdo a mi madre cuando yo era niña y avanzaba llorando como loca a sus brazos, preguntándome…¿Dónde te lastimaste? ¿Dónde te duele?...para luego revisar esa zona y decidir el remedio adecuado.

Cualquier padre viendo a su hijo molesto, enojado, retraído, querría saber lo que está pasando, y de esa actitud podemos aprender a profundizar en nuestras heridas más o menos profundas y preguntarnos amorosamente: ¿Qué está pasando dentro? ¿Dónde duele?

Es todo un reto, y tendremos que apelar a nuestro guerrero interno para ponernos en contacto con sentimientos de soledad, vergüenza o el no ser o no haber sido amados por otros.

La verdad es que  cuando no sabemos cómo “estar presentes” con esas emociones dolorosas, nos apresuramos a huir de distintas maneras. El juicio es una de las principales maneras de “escabullirnos” cuando las cosas se ponen difíciles. Nos culpamos, nos enojamos, juzgamos a los demás. O nos adormecemos con distracciones, con exceso de actividades, etc…la lista es larga.

Hay una historia de un viejo sabio  que vivía en lo más lejano de un desierto. La gente que lo buscaba por su sabiduría  tenía  que viajar a través de selvas peligrosas y bosques durante días y días para encontrarlo. Una vez que llegaban, él solo rompía el silencio con una pregunta….

 ¿Qué no quieres sentir?

Esa es una pregunta posterior a ¿Qué duele?

Puede tomarnos un tiempo no solo formularlas sino  meternos en el silencio, decidir bucear por las respuestas y animarnos a “estar presentes” ante lo que surja.

Aprender a estar presentes con lo que sentimos. Ese es el desafío. No huir más. No distraernos hasta que duela de nuevo. Permanecer.

Podemos comprometernos a permanecer con nuestra propia experiencia interior, no importa lo que sea. Y a medida que nos ponemos en contacto con lo que realmente necesitan esos lugares dolorosos, nuestro cuidado amoroso  florecerá naturalmente en una presencia más coprometida y compasiva cada vez, hacia nosotros como principales actores de la sanación…y luego florecerá también en otros jardines, como semillas llevadas por un viento común en El Campo en el que todos somos Uno.

Llevar esta práctica a nuestras propias heridas es clave, y cuando la expandimos para incluir a otros, abrimos el potencial para una curación sin límites en el mundo que nos rodea.

Si realmente queremos tener un mundo donde podamos conectarnos y responder con Amor unos a otros, podemos ensanchar el campo y atender con la misma comprensión y cuidado a todos los humanos, a todas las especies, a todas las partes de este mundo viviente que sangra por tantas heridas.

Tal vez nos parezca una misión imposible, pero como “todos estamos relacionados”…

Solo comenzamos por una breve pregunta…

¿Dónde duele?

 

En Amor-

Tahíta

miércoles, 26 de abril de 2017

Rozando la superficie de la Vida


 

Dispones de lo que está en manos de la fortuna y abandonas lo que está en las tuyas. ¿Cuál es tu propósito? ¿Por qué te adelantas tanto? Todo porvenir es incierto: vive, pues, desde ahora”.

-Lucio Anneo Séneca (“De la brevedad de la vida”)-

 

Tal vez algunos de nosotros ya nos hemos dado cuenta de que vamos más y más rápido.

 Todo es una carrera…como si la vida misma fuera una carrera para llegar ¿a dónde?

No hay a donde llegar, ni nada a experimentar sino lo que experimentamos…sin embargo, cada vez se pasa por la vida más rápidamente usando el presente solo como trampolín a algo que no existe. Nada sino lo que estamos viviendo existe, y lo despreciamos negando presencia a la belleza que nos rodea, sea como sea, a las personas, lo que es más lastimoso y a nosotros mismos.

Sí…a nosotros mismos porque colgados siempre al celular, el internet, o la mente charlatana…perdemos conexión con nosotros mismos además de “los otros”.

Lo observo cuando camino por las tranquilas calles del lugar en que vivo…antes la gente pasaba a tu lado, te miraba y te saludaba…ahora “hablan solos” siempre conectados a un aparato móvil de comunicación (¿o incomunicación?....o  ni te registran, metidos en su charla mental, a mucha distancia del presente. Otros  casi vuelan en lugar de caminar o van  arreglando cosas en sus bolsas o arreglándose el maquillaje, como si ya no pudiéramos disfrutar de “simplemente estar” sin dejar de mover manos, ojos o piernas.

Junto con la velocidad que viciosamente hemos adquirido, viaja la sensación de que no hay suficiente tiempo. Eso es solo una percepción. Pero es una percepción dañina  de “no estar disponible” ya sea para otros como para nuestro Ser…y por añadidura, generalmente se acompaña de ansiedad. Sentimos ansiedad porque el pensar que no tenemos tiempo nos lleva a racionalizaciones como…: “No estoy preparado aún para…” “No voy a poder resolver lo que me va a llegar,” “Voy a quedarme corto de tiempo,” “No voy a poder hacer algo como debiera.”

En realidad nunca vamos a comprobar en presente el resultado, y es más no será muy bueno si por anticipado nos recargamos de duda y ansiedad.

Es totalmente necesario que nos detengamos…que tomemos pausas  y nos zambullamos en PRESENCIA…frecuentemente.

No es Vida plena la que llevamos corriendo por la superficie de las experiencias sin VIVIRLAS.

Siempre teniendo la  sensación de estar en camino a otro lugar, como si este momento no fuera lo suficientemente importante. Y es terrible, pues no hay otra cosa por vivir. Solo lo que está aquí y ahora. Estamos tratando de llegar a un momento en el futuro  en el cual al fin descansaremos… ¿de qué y cómo? Paremos ahora, descansemos ahora, vivamos ahora.

 Detengamos esta carrera perpetua que solo nos lleva al final de nuestra vida terrena presente. Vivimos en la superficie, incapaces de acceder a la profundidad que da todo el sentido a ésta experiencia.

SOLO ROZAMOS LA SUPERFICIE DE LA VIDA

Thomas Merton describe el apuro y las presiones de la vida moderna como una forma de violencia contemporánea. Dice:

“Rendirse a demasiadas exigencias, a demasiadas preocupaciones, es sucumbir a la violencia.”

Cuando nos apresuramos, violamos nuestros propios ritmos naturales, lo que no nos permite ESCUCHARNOS…escucharnos verdaderamente interiormente…y tampoco ESCUCHAR A LOS OTROS…escuchar su alma, su resonancia. Nos volvemos tensos. Nos empequeñecemos.

Ya no nos permitimos  detenernos ante un paisaje, una flor, un niño, una taza de café humeante, realmente regalándonos el espacio y la satisfacción de deleitarnos con lo que sea que percibamos. Nos negamos apreciar la belleza,  celebrar, servir a otros desde el corazón, no rozando la superficie de la vida, andando como zombis, deambulando en la inconsciencia entre la prisa, la desatención, el uso excesivo de una tecnología  sobrecargada de estímulos…PERDIÉNDONOS..

Necesitamos darnos la oportunidad de hacer una pausa y redescubrir ese espacio de PRESENCIA que tan fácilmente olvidamos en la prisa y la inconsciencia…la falta de atención plena y el desprecio al momento presente.

Cuando dejemos de apresurarnos para llegar a un  futuro inexistente  y nos abramos a lo que está aquí, vamos a ESTAR VIVOS.

El descanso, el gozo o la tristeza, la risa y el llanto, lo suave y lo áspero, la coherencia  y la pasión, el Amor, la VIDA…están solo aquí y ahora.

Detente y VIVE.

En Amor.

Tahíta

viernes, 14 de abril de 2017

LA EMERGENCIA…PASCUAS, LAS ENERGÍAS


 

Siempre he observado que durante las Pascuas las personas se sobresaltan en lugar de pacificarse, se ponen ansiosas, se aceleran, en lugar de aplacarse y  las emociones se detonan por doquier.

No en vano nos previnieron. Pues aunque sabemos que nuestra esencia está al mando( y trasciende la influencia de los astros, las lunaciones y la energía que innecesariamente vierten en la atmósfera psíquica quienes  rezan, piden o se lamentan en nombre de festividades religiosas, respetables claro, pero peligrosamente saturadoras del campo energético)…no así nuestra persona humana, nuestro ego llameante y reactivo, nuestra personalidad  casi siempre herida en miles de batallas de todo tipo.

Y sumemos que la pascua ocurre en una luna llena o inmediatamente después de ella, lo que de por sí  aumenta la potencia de las emociones.

Sepamos que todos esas inundaciones energéticas sacan toda la sombra a pasear, fuera de sus escondites confortables y nos moverá en una dirección u otra hasta que realmente nos plantemos intuitivamente abiertos,  a escuchar internamente qué es oportuno  para el momento y qué no lo es, para, aunque más no sea, sostenernos de pie sin que los campos energéticos de los demás, sumados a nuestra partes inconscientes, nos derrumben  emocional, mental y hasta físicamente.

No me llevo por las predicciones, solo las observo desde la orilla. Lo que más observo es cuánto nos está costando, a todos los que contacto, tal vez a unos pocos no, mantenerse en calma…por lo cual creo que  no es momento de sociabilizar demasiado, solo lo absolutamente necesario, y tratar prioritariamente de estar solos, al menos por ratos, y en la naturaleza, aunque sea la de un parque, para los que viven en la ciudad. No hay ninguna misión que no sea la tarea del día a día de sostenernos  lo más centrados posible mientras se suman energías al campo de juego.

Ante todos los eventos mundiales y personalmente humanos, nadie sabe lo que ocurrirá. No sabemos si  esto es  un mágico toque de redención, un cambio que soportaremos o el comienzo de un viaje para dejar los cuerpos densos y  seguir de otra forma. Es infantil creerse todo cuanto se dice, pues cientos de voces se levantan, y muchas se contrarían mientras otras se replican o copian, sin saber nada…pues eso es lo que sabemos NADA. Los gurúes y profetas tanto apocalípticos como  imaginarios de  mágicas iluminaciones  en tránsito…deben honrar el silencio, hoy más que nunca, y  acompañar  silentemente  el AQUÍ Y AHORA  sin prestar sus vehículos a mensajes que no se sabe de donde surgen ni con qué propósito.

Un llamado a la coherencia  sería decirles y decirme…EL REINO DE DIOS DENTRO TUYO ESTÁ…y viene bien considerando la fecha…pues parece que no acabamos de comprenderlo. Sé la tremenda importancia de los acontecimientos  que los astros  configuran y cómo unos cientos o miles golpeándose el pecho en culpa y dolor o rezando pidiendo lo que no corresponde a su realidad, puede hacer, pero  ¿quién ha puesto esas configuraciones en nuestro plan como humanidad? No hay azar, ni casualidad…y sea lo que sea lo que ocurra está en un plan que solo abre su abanico de posibilidades ante nosotros si vamos dentro para contactar con  la parte del reino que como herencia  recibimos, cuyo Rey, que es nuestro Yo en su manifestación última, lo llames como lo llames o te abstengas aún de nombrarlo, teje y desteje  lo que ocurre  partiendo de nuestros propios hilos, de lo que  estamos aceptando, creando o entregando…pues hay muchas maneras de contribuir a éste entramado.

No creo en planes para doblegarnos o manipularnos…es irrisorio creer por un lado que somos co creadores de todo y por el otro pensar que se nos puede  manejar como piezas de dominó. Claro…ustedes pueden pensar o sentir lo que sea…pero antes de hacerlo, eviten crear esa realidad, y siempre elijan lo  más amoroso, suave y coherente…pues es un aporte invalorable...

AUNQUE PERCIBAN CAOS A SU ALREDEDOR, E INCLUSO EN SU VERTIENTE EMOCIONAL HUMANA.

Mi intención no es decirles qué hacer, sino que les doy  el punto de vista de lo que percibo, siento y a veces compruebo, no siempre.

Las energías llegan y son fuertes, según las siento, y no podemos ni desafiarlas ni escondernos…solo podemos  relajarnos y estar atentos para no sumar al caos, aunque suene difícil…y si nos salimos del centro y nos irritamos y  no lo logramos…no importa…nos recentramos y volvemos a tratarlo.

Los más tocados o al menos los que más reconocen esa potencia energética, no son los más mundanos e inconsciente. Los que  estamos expendiendo nuestra conciencia recibimos más cuanto más podemos procesar,  sabiendo lo que está ocurriendo y avisados de que  tenemos  ahora sí que NO SER PARTE DEL MUNDO…y eso no es apartarse totalmente de la sociedad, sino  NO ENTRAMAR NUESTRA ENERGÍA EN LOS PATRONES DE CAOS EN QUE LA MAYORÍA DE LA HUMANIDAD ESTÁ ENREDÁNDOSE.

Corten cuantos hilos puedan. Disciernan en su interior éstas palabras y sabrán cuales cortar.

Recuerdan las palabras  bíblicas…EL REINO NO ES DE ÉSTE MUNDO…LLEGARÁ EL DIA EN QUE DOS ESTARAN TRABAJANDO EN EL CAMPO…UNO SERÁ TOMADO Y EL OTRO SERÁ DEJADO….

¿Cómo lo interpretan? Es hora de abrir completamente nuestra intuición para percibir lo oculto de cada enseñanza, crística, búdica o la que sea, pues en ellas escondimos  los códigos que ya podemos  interpretar.

No se refiere al fin del mundo ni a la llegada de naves…disciernan en éste momento, pues no hay otro…Tal vez se trate de cómo las energías toman o no a distintas personas…cómo nos damos cuenta o no, como  se nos va  mostrando que el permanecer FUERA DEL MUNDO …energéticamente es la manera  de contactarse con EL REINO que no es humano ni está fuera, ni en las religiones, ni en internet, ni en nada manifestado por otros, SALVO EN ESA URGENCIA INTERNA QUE SENTIMOS DE CONECTAR CON LA DIVINIDAD Y DESPRENDERNOS DE LO MENOS ESENCIAL PARA DESENREDARNOS DEL CAOS QUE LA HUMANIDAD TEJE.

La buena noticia…NO SOMOS HUMANOS.

Al menos…no solo humanos. Si no, ya no  habría nada que hacer.

Por eso siempre se me llama a hablar de EMERGENCIA….emerger…dejar emerger la parte que ni conocemos de nuestro Ser para terminar de  estar golpeándonos contra una dualidad que no nos es propia.

Tal vez para eso estoy aquí…y lo están ustedes….para permitir lo real emerger.

Nos llenan de predicciones…y las predicciones leídas y creídas por millones, crean lo que ha sido predicho…pues no hay un antes y un después en una profecía, y a veces el desenlace es la causa no al revés…por lo tanto, lo importante es si leen predicciones, canalizaciones, etc., lo hagan sin aceptarlas como realidad ineludible, y luego las suelten…pero nunca soltarse de su percepción interna, nunca de su guía  divina. Las leo, porque  me preparo antes para no creerlas, no co- crearlas…salvo que así lo decida…pero la mayoría  aún las toman por guía sin saber que son los causantes de cualquier cumplimiento.

SEAMOS INOCENTES COMO NIÑOS…y terminen la frase ustedes…inocentes creando lo mejor y entrando en el silencio…y sabios como serpientes sin dejarnos cargar la mente. Cuanto más quieta, mejor…puesto que nada sabemos en nuestro aspecto humano.

Solo estamos AQUÍ Y AHORA…tratando de  aceptar las energías, incorporando las que podemos, despreocupándonos por las otras y  estando intuitivamente seguros de que eclipses, cruces cardinales,  desastres naturales, guerras, fechas especiales preñadas de energías avasallantes o lo que sea, ES NUESTRO…no algo que llega al azar. Eso es FE. Sin creencia alguna, ni en un presunto salto cuántico, ni en un final apocalíptico, ni en nada.

 La FE es una caída sin red, en lo desconocido.

La red, es la creencia…y mientras la sostengas, nunca sabrás nada de lo que hay más allá de ella.

LES ABRAZO EN EL UNO.

Tahíta

jueves, 6 de abril de 2017

EN ROMANCE CON LA VIDA


28 de marzo de 2017-  

 

 

Dejo que la Vida me tome y me Viva.

Hay demasiado ego tratando de impedir que la Vida SEA.

Por eso decido dejar que la vida me absorba y  use lo que de mí queda, para manifestar lo que sea.

Me lanzo en ella, segura de que lo inseguro es lo  válido…lo inédito, lo no aprendido, lo que lleva al fin a la claridad que la mente no alcanza.

Me permito sentir compasión y ternura aún por quienes no me agradan en primera instancia.

Algún sabio dijo…”La vida te consumirá si la dejas”... y no lo considero  peligroso, sino unificador.

Deseo derretirme en la vida, ser fluida, suave, gentil y profundamente UNA con ella, permitiéndole todo lo que necesite que pase por mí…por ella.

Quiero en ella y con ella ser brisa suave e infinito viento de cambios….porque es más grande que todas las limitaciones que solemos ponerle, y elijo estar en un romance cambiante con ella, aunque duela a veces. Quien ama no está exento de sufrir, y sin embargo, sigue en el amado.

Quiero poner Vida en todo cuanto hago (para no caer en el automatismo que nos corroe)…como si fuera lo más importante aquí y ahora….No quiero seguir olvidándome de darle vida, de otorgarle importancia de Vida a todo.

Si para ello tengo que retornar a una “mente de principiante” (mente infantil que se acerca a todo como si fuera nuevo)… ¡Dejaré que así sea!...Abriré la puerta al milagro. Sé que es un compromiso profundo al que deberé releer y re-iniciar cada vez que el viento del ego vuele las cláusulas del contrato…pero sé que el Espíritu que me mueve es más amplio que el ego.

Siempre se puede acceder a lo ilimitado… no importa cuán mal parezcan funcionar las cosas.

Siempre podemos no dejar a los problemas dictarnos nuestros estados de ánimo. Dejamos que las circunstancias definan nuestras relaciones, nos enojamos si no conseguimos lo que queremos, si la comida que nos sirven no es perfectamente a nuestro gusto, o si la gente no actúa como esperamos  que actúe… ¡DEMASIADAS DEMANDAS DEL EGO!…y hay que tener un romance expansivo con la vida para trascender esa mezquindad.

Sea lo que sea, la Vida es rica, exuberante, llena de posibilidades, grandiosa en ambas polaridades…si un día se viste de miseria, dejaré que sea miseria… si otro día se viste de angustia…respiraré en angustia, transitaré la angustia y de ella brotara el propio elixir reservado a los que aprenden a cada instante la aceptación, como sea, y como pueden.

Esa es la mente del principiante. Cualquier cosa puede pasar mañana. No sé. No importa. Hoy es esto y la vida me lo pone enfrente así que ¡VOY A PLENO CON ELLO!

Si no tenemos un romance con la vida diario, no podemos  esperas un milagro cada día…Y QUE LO HAY, LO HAY.

No voy a buscar a Dios solo en lo que me agrada o me parece bueno. Lo bello, lo predecible, lo fácil no aporta la íntegra profundidad de vivir. Las apariencias son superficiales…y  mi alma ansía más. Para ir por sobre ellas, tengo que mirar al corazón de las cosas, SENTIRLAS… viajar de las apariencias a la Esencia.

Es seguro apasionarme si conservo la mente de principiante. Esa mente de principiante es fresca y desprovista de conceptos acerca de lo adecuado, de lo que me conviene o no, de lo importante….esa mente solo experimenta sin etiquetar…y VIVE EN ROMANCE CON LA VIDA.

Solo así podré abrazar lo milagroso de cada instante.

Los milagros caen a nuestros pies, en nuestro regazo, en nuestras manos, y solo tenemos que aceptarlos acallando esa abundancia de ego con que la mente cree saberlo todo.

Abrazar e integrar estas oportunidades milagrosas nos hará libres, felices, llenos de vida.

Vida no etiquetada. Vida…COMO VENGA.

Para no dejar éste romance comprometido  a la intemperie, en la vorágine mundana…alimentémoslo  cada vez que podamos, recordando y centrándonos  en la maravillosa oportunidad que tenemos de estar VIVIENDO.

En Amor-

Tahíta

sábado, 1 de abril de 2017

Escuchando al dolor


1 de abril de 2017-

Sabemos que el dolor es una parte inseparable de la vida, por lo que todo el mundo lo experimenta en un grado u otro.

Sólo unos pocos, sin embargo, entienden lo que realmente es el dolor, la importancia que tiene como experiencia y cómo gestionar lo que sentimos cuando nos toca.

Tendemos a olvidar ciertas cosas sobre el dolor, que mal o bien he aprendido de las experiencias dolorosas que tuve que pasar a lo largo de mi vida y que me ayudaron a comprender mejor el dolor y experimentarlo mucho menos duramente…no totalmente feliz, pues así es la naturaleza humana, pero de una manera más consciente.

No podemos experimentar placer sin experimentar su opuesto, el dolor

La mayoría de nosotros tratamos de maximizar el placer y minimizar el dolor, sin darnos cuenta de que el dolor y el placer son en realidad dos caras de la misma moneda .No podemos tener uno sin el otro.

Pero ¿por qué?

Porque el placer, al igual que el dolor, es una sensación temporal, pasajera, no importa cuánto dure…cambiante. Como una ola que se levanta muy alta sobre la superficie del mar, pronto caerá y desaparecerá en las aguas, del mismo modo que el placer surge y luego se disuelve y desaparece. Ambos son una creación subjetiva de la mente individual.

El placer viene rápidamente, y se va tan rápidamente como viene, y aunque se sienta agradable mientras dura, después de que se va, su carencia puede ser muy dolorosa si estamos apegados solo al placer. La ausencia de placer, una vez que se ha ido, por lo general conduce al descontento emocional.

El placer y el dolor siempre van de la mano, de modo que cuanto más buscamos placer, más dolor atraemos en nuestras vidas, lo que a su vez nos vuelve sedientos de más placer aún, creando así un ciclo interminable de sufrimiento.

El dolor es necesario para el crecimiento

El dolor es, en cierto sentido, una llamada de atención que nos despierta al hecho de que hay algo mal con la forma en que vivimos y que en necesario tomar medidas para hacer correcciones.

Cuanto más elegimos dejar de lado el dolor, más dolor vamos a experimentar, hasta que llegue un momento en el que será insoportable y nos sentiremos obligados a hacer algo al respecto.

Como señal es incomparable…nos obliga a la corrección de nuestra perspectiva de vida.

Por lo tanto, no es “malo “como la mayoría de la gente cree. Puede ser muy útil, si le prestamos atención y aprendemos de él.De hecho, como dijo Carl Jung una vez, "no hay nacimiento de conciencia sin dolor".

Con el dolor viene la necesidad de mayor inteligencia emocional. El dolor nos está obligando a averiguar por qué está ahí, para que podamos encontrar maneras de sanar y cambiar la forma en que vivimos y asegurarnos no experimentarlo de esa forma en el futuro. Así que la próxima vez que sintamos dolor, preguntémonos: "¿Qué puedo aprender de él?"

El tratamiento de los síntomas del dolor no cura el dolor

Para deshacerse de un árbol, es necesario eliminarlo de sus raíces. De la misma manera, si deseamos sanar un dolor necesitamos abordar sus causas fundamentales.

Por desgracia, no es lo que solemos hacer, porque el miedo nos atrapa y el yo egoico al que damos lugar quiere evadirse.

¿Te sientes triste? No te preocupes, toma unas copas y pronto olvidarás tus preocupaciones. ¿Todavía te sientes triste? ¡Toma esta píldora milagrosa y toda tu tristeza desaparecerá en el aire!

Más o menos… es la forma en que se nos aconseja y muchas veces, diría es la manera en que la mayoría aceptamos tratar de salirnos de escena, con cualquier método o distracción. Adormilarnos. No sentirlo. Huir.

¿El resultado? Aún más dolor.

Escogiendo evitar sentir nuestro dolor, descuidamos tratarlo. Y aunque encontremos una "solución rápida" que nos alivia por un tiempo, eso de ninguna manera nos ayuda a deshacernos de él. Es como tomar un analgésico cuando una parte de nuestro cuerpo está sufriendo de una lesión - aunque nuestra conciencia no lo registre bajo la influencia de la droga, la herida todavía está allí. No sugiero que no tomemos un analgésico…tomémoslo, pero tratemos de sanar la causa. Indaguémonos. Si no sale a la superficie…aceptamos que cuando sea el momento lo hará, pero sigamos atentos a las señales que tarde o temprano nos develarán intuitivamente lo que está pasando.

Al pretender tratar el dolor solo a nivel de síntomas, no nos tomamos el tiempo para averiguar la causa de la raíz de donde todos los síntomas están brotando.

De esta manera, más y peores síntomas de dolor se manifestarán seguramente en el futuro hasta llamar nuestra atención, porque todo tiende a una resolución…no a mantenerse subyacentemente causando ciclos de conflictos sin resolver.

La vida puede ser muy dolorosa a veces, pero está en nuestras manos disminuir la cantidad de sufrimiento que estamos experimentando, prestando más atención a nuestro dolor, abrazándolo y aprendiendo las lecciones importantes que siempre tiene para enseñarnos.

Tenemos miedo del dolor, y estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para evitar experimentar el dolor. Tratamos de escapar del dolor de cualquier manera que podamos, pero cuanto más lo hacemos, más lo encontramos frente a nuestra cara, mirándonos directamente a los ojos.

Nunca nos detenemos y nos preguntamos : ¿para qué experimentamos el dolor?

El dolor está ahí por una razón - para mostrarnos que hay algo disfuncional en la forma en que vivimos, y que tenemos que cambiarlo, y sólo cuando lo cambiamos, nuestro dolor cesará.

Es un mensajero, tratando de protegernos de más daño a nosotros mismos, pero hemos elegido evitar escucharlo, temiendo su presencia misma. Hemos encontrado una miríada de maneras de distraernos del dolor pasando horas y horas viendo la televisión ,en internet, medicándonos, consumiendo sin pensar… para que no haya un momento de silencio cuando podamos enfrentarlo.

Empujamos el dolor profundamente en nuestro inconsciente, y lo mantenemos allí, enterrado, pero bien vivo, y siempre tenemos miedo de que en cualquier momento estalle y lleguemos a experimentarlo.

Pero, ¿qué conseguimos al hacerlo?

Sólo conseguimos estar en un estado constante de miedo y estrés, que nunca se calmará a menos que enfrentemos y resolvamos los problemas de nuestra vida. Y nunca podremos resolverlos, a menos que nos tomemos el tiempo para escuchar nuestro dolor, y prestemos atención a las importantes lecciones que tiene que enseñarnos .

Porque… el dolor es nuestro mejor maestro.

Arthur Schopenhauer escribió…

"La naturaleza demuestra que con el crecimiento de la inteligencia viene una mayor capacidad para el dolor, y es sólo con el más alto grado de inteligencia que el sufrimiento alcanza su punto supremo."

Todo en el camino que estamos viviendo nos está llevando a exactamente lo que estamos tratando de evitar.

Así que no tengamos miedo del dolor. Aceptar el dolor y abrazarlo es posible y sanador. Esto, sin embargo, no significa que debamos ser masoquistas ni estar deseando el dolor en nuestra vida. Simplemente significa que cuando surja no huiremos de él ni buscaremos desesperadamente distraernos con otra cosa. Permitamos que el dolor nos muestre lo que tiene que mostrarnos.

No carguemos con nuestros errores. En su lugar, coloquémoslos debajo de nuestros pies y usémoslos como escalones para elevarnos por sobre ellos.

En Amor.

Tahíta

jueves, 30 de marzo de 2017

ABRAZANDO EL CAOS


El caos así como la incertidumbre y la imprevisibilidad de la vida que estamos viviendo en la actualidad ya sea en la economía, en el lugar de trabajo, con respecto a nuestros hijos o en las relaciones ¡nos rodean y presionan!

 No sabemos cómo lidiar con la incertidumbre y la imprevisibilidad de los eventos en nuestro trabajo, carrera, relación, negocio o vida. Esta sensación persistente de no saber qué situación viene a continuación nos causa mucha ansiedad, estrés y tensión. Sentimos como que estamos caminando sobre campo minado todo el tiempo.

En pocas palabras, la vida presenta cualidades que podemos interpretar como caóticas:

1. Incertidumbre

No sabemos lo que está pasando.

2. Impredictibilidad

No sabemos qué va a pasar mañana.

3. Complejidad

Todo está tan interconectado y relacionado.

4. Velocidad

Todo se está moviendo tan rápido, que es difícil mantenerse al día en el flujo energético.

¿Qué sentimos en una situación caótica?

Ansiedad, estrés, tensión, frustración, desamparo, confusión, desesperación... Las he experimentado todas. Durante mi viaje de lidiar con el estrés y la ansiedad causada por la incertidumbre, me suelo atascar y sumergirme en la ansiedad, sin encontrar por un tiempo mejores opciones.

Cuando percibimos que no tenemos el control, nos sentimos impotentes. Cuando no sabemos cómo lidiar con la incertidumbre, sucumbimos a la ansiedad y el estrés. Queremos ser capaces de sentir que mantenemos algún control sobre nuestro trabajo, nuestra carrera, nuestro negocio, nuestras relaciones, nuestros hijos y nuestra vida. Pero cuando descubrimos que no tenemos ningún control, en lugar de sentirnos aliviados y soltar, nos  descubrimos más vulnerables y temerosos.

Atascados. Paralizados por el exceso de análisis, nos agobiamos por no poder predecir lo que va a suceder a continuación. Y cuando no podemos determinar con precisión cómo van a salir las cosas, insistimos y nos ponemos ansiosos. La incertidumbre nos hace pensar dos veces y tres veces y cien veces sobre muchas cosas: una relación, la carrera, el negocio, nuestra vida. Y terminamos perdiendo tiempo  esperando la solución perfecta, según nuestro punto de vista  o la persona "perfecta" que no aparece.

No hay forma de no enfrentar la incertidumbre y aplicar la aceptación ante la naturaleza impredecible de la vida.

Lo que para mí funciona, aunque no siempre tengo la coherencia de aplicarlo se resume en TRES PALABRAS, que me repito:

¡Abraza el caos!

Acepto que la vida es incierta, impredecible, complicada y rápida.

Acepto la impermanencia y las imperfecciones.

Dejo de intentar llevar adelante mi relato de orden y perfección en una  vida que no tiene ninguna regla al respecto.

No hay trabajo perfecto, ni persona perfecta, ni relación perfecta, ni vida perfecta. Hay trabajos, personas, relaciones y vida. Dejo de luchar contra el cambio. Acepto todo, ya que es ... bueno, malo, genial, corto, arriba y abajo, horrible, loco y fluye en todos los sentidos. ES LO QUE ES.

La vida siempre ha estado en caos... el cambio es caos. Acepto que no puedo controlar la vida - solo puedo gestionar mis propias acciones y pensamientos. No los de nadie más. Sólo los míos, y como puedo. Tengo opciones, como pensar diferente, tomar acción sobre algo, moverme o permanecer sin hacer nada. Crear. Innovar. Vivir. Ya no más tratar de controlar lo que viene a mi camino. Dejar de tratar de forzar la vida.

La incertidumbre nunca desaparece... solo aprendemos a convivir con ella.

No analizo demasiado. No planeo de más. No trato de predecir nada.

Por más inteligentes que seamos, no podemos predecir la vida…las cosas cambian constantemente. Está bien pensar en los pros y los contras y las consecuencias de las acciones, pero con demasiada frecuencia nuestra mente trata de estar perfectamente segura y se pierde en el proceso.

 Permitimos que nuestra mente se distraiga con lo que otros piensan, dicen o hacen, paralizados por palabras arrojadas a nuestro paso.

 El estrés y la tensión son a menudo causados ​​por tratar de traer certeza y previsibilidad a la vida real, donde las cosas son tan rápidas y están tan  interconectadas que simplemente no podemos predecir nada con precisión.

A pesar de todo, podemos avanzar hacia lo inédito, lo no previsto, lo misterioso de la vida.

Digo que sí. Intento. Participo. Cavo profundo. Tomo las oportunidad a las que dice sí mi corazón  Amo. Vivo. Hago.

Porque aceptar y no resistir no significa siempre quedarnos sentados sin hacer que las cosas ocurran. Es un equilibrio…un juego de opuestos en el que no resistimos, nos rendimos, aceptamos, pero a la vez somos actores de profundos cambios.

En un ambiente caótico, las paredes que nos rodean son maleables ofreciendo grandes oportunidades para cualquier persona que salte adentro y pueda adaptarse. Cualquier cosa puede suceder y todo es posible. El trayecto de la vida no es recto sino abundante en obstáculos.

Cada uno de nosotros tiene una oportunidad única en nuestras vidas para hacer contribuciones positivas, valiosas y duraderas a las personas que nos rodean. Pero tenemos que navegar las olas.

Tantas veces en la vida sentí como si no pudiera manejar toda la locura que te llegaba. Así que, me preocupaba tanto que atraía a mi camino más  ansiedad y estrés sobre el futuro por no saber gestionar la incertidumbre. Y me quedaba atascada, prisionera de mil pensamientos. Permanecía sintiéndome indefensa porque la mente trataba de convencerme de que no podría superar los obstáculos con los que tropezaba.

Y esa ansiedad se convertía en un círculo vicioso que invalidaba la belleza de la Vida…esa que nos sorprende en la incertidumbre, en el no saber, en el misterio.

No comprendía antes de AHORA que independientemente de lo que el caos de la vida lanza a mi paso…LO PUEDO GESTIONAR.

Sabemos cómo gestionar el caos cuando aparece. Sabemos cómo gestionar el cambio. Sabemos cómo gestionar la incertidumbre.

Es esta habilidad innata de gestionar la vida ante un aparentemente interminable número de desafíos, es la parte más tenaz de nuestro ADN que se ha mantenido durante miles de años de supervivencia.

Tenemos la habilidad de entender las cosas aun cuando volamos a ciegas.

Improvisar es algo que normalmente no pensamos, pero sabemos cómo hacerlo cuando lo necesitamos. Sabemos cómo enfrentarnos a la incertidumbre intentando cosas nuevas. Ya sea que queramos no cometer los errores pasados , dejar ir las relaciones o los trabajos que ya no deseamos…

TENEMOS LA CAPACIDAD DE ABRAZAR EL CAOS PORQUE TRANSFORMAMOS NUESTRAS MENTES A MEDIDA QUE AVANZA EL PROCESO DE LA VIDA.

¡Eso es vida! Hacer lo mejor que podemos con lo que tenemos. Y cuando se trata del caos, la incertidumbre y la impredecibilidad de todo…podemos ACEPTARLO Y AVANZAR COMO SEA.

Acepto, porque…Aceptar el caos de la vida es mejor que tratar de luchar contra ella…porque no puedo predecir el futuro porque tengo Fe en el proceso que SOY.

Confío en ESE ALGO  misterioso, trascendente, omnipresente,  omniabarcante y todosapiente, le llame como le llame..LO INNOMBRABLE.

Éste es un recordatorio perenne para mí misma  en éste marcador del tiempo y más adelante aún, en el impredecible ETERNO AHORA en el que el NO SABER…acalla la mente perturbadora y abre paso al silencio y a la Paz.

Lo comparto…porque todos estamos entretejidos en la misma Vida…

¡Acepta, no pienses más, avanza y abraza el caos!

 

Siendo Amor-

Tahíta

 

AUTOINDAGACIÓN


 

Últimamente nos están redirigiendo todos los escritos a la AUTOINDAGACIÓN…como muchos no saben a qué se refiere he querido resumir un poco de qué se trata, y aunque es un texto difícil de acortar, creo que es sumamente necesario que contemos con una explicación acerca de lo que esa auto-indagación consiste… ¿Me acompañan?

 

Enfoque hacia adentro

Al principio, la auto-indagación es justamente eso: IN-dagación…entrar a ver. Es un giro de la atención y curiosidad hacia nosotros mismos y hacia la verdad de nuestra naturaleza.

 Es una práctica de redirigir la atención lejos de objetos externos, eventos y experiencias y hacia las experiencias dentro de nuestro cuerpo y Ser, incluyendo experiencias sutiles dentro de la conciencia misma. Eventualmente, este enfoque interior puede conducir a una experiencia de nuestra naturaleza verdadera última e incluso más allá de la experiencia misma a una dimensión que está vacía de cualquier experiencia o sentido del yo. Es poder abrirse a realidades más y más profundas que están más allá de la descripción común.

La práctica puede ser bastante simple. Empezamos por preguntar, "¿Quién soy yo?" O "¿Qué soy yo?" O "¿Qué está aquí ahora mismo?" También podemos usar cualquier otra pregunta que dirija la atención a nuestro sentido de "yo" o a la experiencia directa de nuestra existencia  o experiencia en este momento. Si nuestra atención fluye hacia una sensación o experiencia externa, entonces podemos preguntar:

 "¿A quién le está ocurriendo esta sensación o experiencia?".

 La respuesta obvia es que me está sucediendo a "mí". Y entonces preguntamos de nuevo,

"¿Quién o qué soy yo?"

 Repitiendo estas preguntas a medida que surge cada nueva experiencia o sentido de mí, la experiencia se profundiza cada vez más en los aspectos internos de nuestro ser.

Cuando nos enfocamos hacia adentro en el sentido de nuestro sí mismo o el "yo", podemos notar inmediatamente que hay una amplia gama de posibles descubrimientos. Hay una historia clásica sobre un grupo de ciegos que encuentran a un elefante. Uno de los ciegos se apodera del tronco e informa que un elefante es como una gruesa serpiente. Otro hombre se aferra a la cola e informa que no, un elefante es más como una cuerda. Un tercer ciego se apodera de una de las piernas del elefante e informa que los otros dos están equivocados, y un elefante es como un tronco de árbol. Por supuesto, todos los ciegos estaban acertados según su fragmentaria percepción.

http://blogerka.si/wp-content/uploads/2014/01/256fd3507a40bd19ceadeb2f419d407d-Small.jpeg

Del mismo modo, cuando miramos hacia adentro, cuando exploramos lo que aquí llamamos yo, podemos encontrar muchos aspectos diferentes e incluso niveles de experiencia en los que todos parecen ser "yo" hasta cierto punto. Hay un cuerpo físico complejo y una amplia gama de sensaciones físicas presentes aquí y ahora. Hay pensamientos, sentimientos, impulsos, deseos e intuiciones, y experiencias sutiles que ocurren todo el tiempo, y todas ellas pueden parecer que son "yo" o al menos parte de "mí".

Hay muchos mapas de los diferentes aspectos y niveles del ser, incluyendo todos los aspectos más sutiles y niveles de conciencia. En muchos de ellos, el "yo" o el "Yo" tiene muchas capas, como una palta (aguacate). Una palta tiene una piel externa gruesa y luego una capa interna carnosa, y luego un núcleo duro o carozo. Y hay muchos aspectos más sutiles de una palta, como la potencialidad de generar otra planta...

El "yo" es mucho más complejo que un aguacate, por lo que tiene muchas capas y aspectos y potencialidades. Naturalmente, cuando preguntamos por primera vez, "¿Quién o qué soy yo?" Podemos primero notar nuestro cuerpo. Así que la respuesta es simplemente: "Yo soy este cuerpo". O podríamos notar un aspecto particular del cuerpo, por lo que la respuesta podría ser: "Soy una mujer o un hombre" o "Mido 1 metro setenta de alto" o "Soy rubio". Aunque estas son respuestas bastante obvias y superficiales, todas son correctas y verdaderas.

 ¡La buena noticia es que al hacer la investigación, no hay respuestas incorrectas! Cualquier cosa que podamos experimentar o notar acerca de nosotros mismos es parte de la verdad. Estas respuestas superficiales son como simplemente notar la piel gruesa de la palta que es la capa más obvia.

Si observamos el cuerpo o cualquier aspecto del cuerpo, entonces podemos investigar más profundamente para descubrir más. Una manera de hacerlo es preguntar: "Si soy más que este cuerpo (o un aspecto particular de mi cuerpo), entonces, ¿quién o qué soy?". Simplemente  preguntamos qué más es verdad, qué más está aquí además de lo que se notó primero. Cualquiera que sea la respuesta que venga después, podemos preguntar de nuevo:

"Si soy más que eso, ¿quién o qué soy?"

Podemos encontrar otra respuesta que es un aspecto diferente de nuestro cuerpo físico o, en su lugar, podemos encontrar una respuesta que es más sutil y que apunta a un nivel diferente de nuestra experiencia de sí mismo. Por ejemplo, podemos decir: "Soy maestra" o "Yo soy un buscador espiritual". Estas no son cualidades fijas de nuestros cuerpos físicos sino más bien  funciones de todo nuestro ser. O podemos notar una identidad, capacidad, emoción, creencia, pensamiento o deseo, y si nos identificamos con él, diremos: "Estoy deprimido", "Soy un éxito" Una vez más, no hay respuestas incorrectas, pero puede preguntar: "Si soy más que eso, ¿qué soy?".

Preguntar de esta manera parece descubrir naturalmente niveles más profundos y sutiles de nuestro ser. Mientras que al principio, podemos encontrar que las respuestas se relacionan mucho con nuestra naturaleza física y el conjunto de pensamientos, identidades, capacidades, acciones, sentimientos, deseos, hábitos y condicionamientos que conforman lo que llamamos el individuo, al cabo de un tiempo, podemos encontrar las respuestas que vienen relacionadas a los aspectos más esenciales de nuestra naturaleza.

Podemos tener un sentido en ese momento que somos paz,  alegría, amor, compasión o cualquiera de las cualidades más esenciales que subyacen a nuestra naturaleza superficial. Sin embargo, aun cuando descubrimos una verdad más profunda, siempre podemos preguntar: "Si soy más que la paz infinita, ¿quién o qué soy?" Y por cierto, podríamos encontrar que una forma de la pregunta u otra parece funcionar mejor para nosotros, así que simplemente podemos preguntar: "¿Quién soy yo?". O "¿Qué soy yo?" O "¿Qué más está aquí?"

A medida que el proceso se despliega, podemos movernos aún más profundamente en la verdad de nuestro ser. Es posible que experimentemos una cualidad fundamental de todo ser, como  conciencia,  vacuidad o unidad. Estas son cualidades de todo a lo largo de la eternidad. Donde quiera que vayamos, hay más espacio. Todo lo que existe tiene cierta conciencia o conciencia. Y en última instancia todo está conectado o, más simplemente, todo es en realidad una cosa o un Ser. Cuando nuestra investigación descubre una cualidad fundamental de la existencia, esa es otra dimensión que hay que descubrir, y todavía podemos indagar más: "Si soy más que conciencia pura, ¿qué soy?"

Las capas más profundas y más sutiles que se descubren tienen más realidad e impacto en nuestro ser, especialmente cuando se descubren por primera vez  las capas más superficiales del cuerpo, la mente y la personalidad. Así que aunque no sean físicas o sólidas en el sentido usual, son más reales y sustanciales. Esto se vuelve obvio cada vez que experimentamos nuestra esencia o las cualidades fundamentales de la existencia misma. El impacto de la experiencia está más allá de cualquier cosa que podamos experimentar en los niveles más relativos de nuestra existencia.

Estos niveles más fundamentales son simplemente más amplios. La verdadera paz y alegría son infinitas. El espacio no tiene límites. La conciencia pura o conciencia es eterna. Como resultado, cuando nuestra  investigación descubre una dimensión tan vasta de nuestra verdadera naturaleza, ya no tiene sentido llamarla "yo". Las palabras "yo" y "o" simplemente no funcionan cuando nos experimentamos como todo el espacio y todo el tiempo. Puede ayudar en estos puntos del proceso  permitir que las preguntas se vuelvan más abiertas e indefinidas. Por ejemplo, podría tener más sentido hacer preguntas como, "¿Qué límites hay para la paz?" -¿Qué está aquí ahora mismo? "¿Qué está pasando ahora?" "¿Qué es verdad sobre la conciencia en este momento?"

O simplemente mantener una atención abierta a lo que está presente como sea posible sin palabras necesarias

En última instancia, la auto-indagación puede conducir a momentos en los que todos nuestros conceptos y experiencias habituales ya no son relevantes y el mundo y nuestro sentido total del yo pueden disolverse completamente. No hay forma de describir realmente este tipo de no experiencia en las palabras, pero es un posible resultado de profundizar cada vez más en una indagación cada vez más abierta. Es algo como zambullirse en la palta tan completamente que penetramos la realidad cuántica subatómica más allá del reino de las apariencias y de las experiencias observables.

Pero…¿Cuál es el propósito de la investigación? En algunas tradiciones, el único propósito de la investigación es llevar a alguien a la realización más profunda del no-yo o vacío que es posible. Y en otras tradiciones, el propósito de la investigación es familiarizarse y explorar todas las diferentes dimensiones de la realidad, incluyendo la realidad más profunda.

Tal vez, así como no hay respuestas equivocadas a las preguntas de auto-indagación en sí, no hay ningún propósito general correcto o incorrecto a la auto-indagación. Cualquiera que sea el resultado que persigamos al hacer la auto-indagación, está ahí para ser descubierto, ya que nada se termina nunca dentro de la eternidad, ¿quién sabe a dónde la vida, la investigación y la conciencia nos llevarán?

 A medida que la investigación avanza, una experiencia común es el vacío. Esto puede ser una especie de vacío relativo, donde se experimenta la ausencia relativa de algo. Por ejemplo, puede haber falta de alegría o significado. O puede sentir un vacío mental que parece confusión o vacío en la mente. A menudo, debajo de nuestras experiencias más superficiales de emociones o deseos, hay un sentido interior de algo que falta. Cuando estamos tristes o heridos, puede haber una sensación subyacente de falta de compasión o ternura. Cuando estamos enojados, puede haber un sentido subyacente de debilidad o falta de fuerza.

Estas experiencias relativas de vacío o falta son a menudo interpretadas por la mente como errores o una señal de que nuestra investigación va en la dirección equivocada. Sin embargo, las experiencias internas de vacuidad o carencia que encontramos durante la investigación son realmente enormes oportunidades para profundizar en la investigación. La experiencia del vacío o  falta es a menudo la puerta más abierta al siguiente nivel o capa de nuestro ser. Paradójicamente, el lugar donde sentimos una falta de amor es a menudo el lugar donde una experiencia más profunda y más verdadera del amor esencial será más fácilmente descubierta. El lugar donde nos sentimos los más débiles es donde la fuerza verdadera puede ser descubierta, y así sucesivamente.

Así que cuando nuestra auto-indagación nos lleva a un lugar seco, vacío, en vez de alejarnos, veámoslo como una oportunidad para sentir más profundamente esa experiencia, para descubrir lo que está presente en el espacio vacío.

¿Qué está presente aun cuando no hay yo? Tal vez todo lo que podríamos concebir como la verdad última es en sí mismo una puerta más en misterios aún mayores.

Sumerjámonos profundamente en el proceso con todo nuestro corazón.

Dejo aquí nuevamente la indicación más importante de todas: no hay respuestas incorrectas o experiencias incorrectas al hacer lauto-indagación. No tenemos el control de lo que surge cuando la hacemos, pero hay una inteligencia infinita que despliega todo en la vida, y sabe exactamente qué experiencia, comprensión o comprensión es necesaria en este y cada momento. Simplemente seamos curiosos sobre la vida y la conciencia y la existencia: dondequiera que ese proceso nos  lleve en el momento es exactamente donde necesitamos estar. La investigación a veces nos llevará a profundizar profundamente en los misterios últimos y luego, en el aliento siguiente, a descubrir una pieza intensamente escondida de nuestro condicionamiento, y nos habremos vuelto a identificar instantáneamente con nuestro ego y todo su sufrimiento. ¡Qué oportunidad es ver la verdad de esa experiencia! ¿Quién sabe qué puerta nueva e inesperada en la esencia y qué nuevas dimensiones no descubiertas del Ser se esconden en el lugar donde se encuentra nuestra herida más profunda?

Este viaje de investigación es como un viaje de montaña rusa, que incluye ir de lo más alto a lo más bajo cada vez.

 Todo es parte del elefante de la realidad infinita, y es todo digno de nuestra más completa curiosidad y, en última instancia, de nuestra más completa devoción y amor.

 

ABRAZO INFINITO!

Tahíta

AUTOCOMPASIÓN… “RAIN” en acción


Recién hace unos años he comenzado a ser “mi ser amado”…antes, de una manera inconsciente la mayoría de las veces, mi crítico interno interpelaba la culpa y el poner a los otros siempre por delante, aunque hoy me es obvio que como trato a los demás siempre va a depender de cuanto me ame y acepte. Hoy  ese crítico interior ha dejado de ser tan estricto y permanece muy por detrás de escena, casi innecesario.

Durante las últimas décadas, relacionándome de todas formas con miles de personas, tangible o virtualmente, he observado montañas de auto crítica, desprecio hacia uno mismo, como una epidemia de…”algo siempre estoy haciendo mal”. Sentirnos indignos causa gran sufrimiento. Y abrazados por el sufrimiento cuesta más acercarnos a los otros con un caudal de amor y comprensión desbordante. 

 Sin embargo, sé que podemos despertar de este trance a través la auto-compasión consciente. Podemos llegar a confiar en nuestra bondad e inocencia.

Para desarrollar  la auto-compasión tenemos que tener y sentir un contacto directo y honesto con nuestra vulnerabilidad.

Sé que es muy difícil declararnos y palparnos humanamente como vulnerables, pero sin ello, no podemos comprender respetar y amar a los demás en su propia vulnerabilidad humana, para remontarnos luego juntos al empoderamiento que como Almas atesoramos.

La compasión florece cuando aprendemos y practicamos la compasión a nosotros mismos. Cuando nos atascamos en una supuesta indignidad propia, no nos es posible sentir auto-compasión.

Para ayudar a las personas frente a las sensaciones de indignidad, se creó el recordatorio o meditación llamado RAIN (rain significa lluvia en inglés y no lo traduzco porque la meditación o reflexión se basa en las letras de esa palabra en inglés).

RAIN es una herramienta fácil de recordar para la práctica de la conciencia plena y la compasión.

Esta versión – pues hay varias – tiene los siguientes cuatro pasos:

Reconocer lo que está pasando;

Aceptar que la experiencia permanezca como es;

Investigar con interés y cuidado;

Nutrirnos con auto-compasión.

 

Podemos  utilizar RAIN  cada vez que surjan sentimientos difíciles de manejar.

 

R – Reconocer lo que está pasando

Reconocer significa admitir consciente-mente en un momento dado, los pensamientos, sentimientos y comportamientos que nos están afectando. El primer paso para salir de la convicción de que no somos dignos es reconocer que estamos sujetos a creencias dolorosas referidas a emociones y sensaciones físicas. El principal síntoma de esto es una voz crítica interior, sentimientos de vergüenza o miedo, ansiedad o depresión repercutiendo en el cuerpo. Reconocer puede ser un simple “darse cuenta”, observando lo que está sucediendo.

 

A – Aceptar que la experiencia permanezca tal y como es

Aceptar que los pensamientos, emociones, sentimientos o sensaciones que hemos reconocido están ahí, sin tratar de controlarlos, modificarlos o evadirlos. Cuando somos prisioneros de la auto crítica, lo mejor es no juzgar lo que está pasando. Eso no quiere decir que no reconozcamos  que hemos cometido un error. Al contrario, reconocemos honestamente cómo estamos gestionando las energías y reconocemos la presencia de nuestros juicios, así como de los sentimientos dolorosos que se mueven por debajo de ellos, en el inconsciente, aceptando esas emociones

Podemos realizar la práctica del dejar ser o aceptar diciendo una palabra o frase de aliento para nosotros mismos. Por ejemplo, podemos sentirnos atrapado por el miedo y a la vez susurrar mentalmente  “Todo está bien”, con el fin de reconocer y aceptar la realidad de nuestra experiencia en ese momento.

 

I – Investigar con atención cuidadosa.

Una vez que hemos reconocido y aceptado lo que está sucediendo, podemos profundizar nuestra atención a través de la auto-indagación. Enfocamos la atención en lo que experimentamos preguntándonos: ¿qué es lo que más requiere atención en este momento? ¿Cómo estoy experimentando esto en mi cuerpo? ¿Dónde lo siento en mi cuerpo? ¿Qué es lo que estoy creyendo al respecto? ¿Qué es lo que esta vulnerabilidad me muestra? ¿Qué es lo que más necesito? Cualquiera que sea la pregunta, que no sea solo un análisis del intelecto, sino que tratemos de “sentir” las respuestas en nuestros cuerpos.

Hagamos esa auto-indagación sin juzgarnos, con amor. Esa actitud de cuidado amoroso por nosotros mismos nos permitirá conectarnos compasivamente con nuestras heridas, miedos y vergüenza.

 

N – Nutrirnos con auto-compasión

La auto-compasión surge a borbotones y naturalmente en los momentos en que reconocemos que estamos sufriendo y se expresa en plenitud cuando intencionalmente alimentamos nuestro ser interno con nuestro amor, en forma bondadosa. Tratemos  de identificar qué es lo que más necesita ese lugar dentro de nosotros que está herido, asustado o lastimado, y luego ofrezcámosle  nuestra atención y cuidado.

¿Necesita un mensaje de consuelo?..¿de perdón? ¿de compañía? ¿de amor? Identifiquemos qué gesto de bondad ayuda más a abrir o suavizar tu corazón. Puede ser un mensaje interior como… “Estoy  contigo”; “Lo siento y te amo”; “No es tu culpa”. Por supuesto estos mensajes siempre provendrán de nuestro centro de consciencia más elevado posible…porque son AMOR EN ACCIÓN.

Muchas personas encuentran muy reconfortante poner la mano en el corazón  o imaginarse bañados o abrazados por una luz radiante y tibia. Si nos cuesta brindarnos amor a nosotros mismos, podemos traer a la mente a un ser amoroso –una figura espiritual, un amado de nuestra familia, un amigo o mascota– e imaginemos que el amor de ese nos abraza. Cuando la intención de despertar la auto-compasión es sincera, el más pequeño gesto de amor nutrirá nuestro corazón.

Cuando hayamos completado los pasos de RAIN, es importante poner atención en nuestra propia Presencia, y descansar en ese espacio de conciencia plena. El resultado de RAIN es darse cuenta que ya no somos prisioneros del sentido de “indignidad”, o sea de no creernos merecedores de lo bueno de la vida, o de cualquier otra sensación que nos limite.

RAIN es particularmente útil en períodos de enfermedad crónica. Durante extensos períodos de fatiga y dolor, solemos perder la esperanza y sentirnos infelices. Nos ponemos impacientes, irritables. Con la práctica RAIN vamos directo a reconocer, aceptar y “dejar ser” las molestias, sin juzgarnos…nada de… “Odio vivir así”. Porque ello implica en realidad…“¡Me odio a mí mismo por sentirme así!”. Es un pensamiento tóxico muy usual. Nos ponemos en guerra con la enfermedad y con nosotros mismos. En lugar de ello permitámonos el dolor, conectémonos con él como podamos viendo con claridad el sufrimiento, reconociendo nuestra vulnerabilidad para que el corazón se abra y podamos arrullarnos con amor compasivo.

Ese amor hará la diferencia y nos nutrirá interiormente. Podemos poner nuestra mano sobre el corazón en un gesto de amor e invitar a salir a los demás sentimientos que permanecen allí descuidados.

Seguramente nos barrerá una ola de miedo, pero a ella acudirá esa energía amorosa diciendo… “Todo está bien”, y nos envolverá en una cálida  manta de compasión…de esa que reservamos para “los otros amados”…y que nos negamos.

La auto-compasión se transforma en PRESENCIA…y pasamos de víctima a sanador, dejando ser el proceso en la expansión consciente del amor que SOMOS.

Lograr la auto-compasión puede tomar tiempo. A medida que la tratamos de practicar intencionalmente, sentiremos los cambios poco a poco…apertura, calidez, no juzgamiento,  aquietamiento del parloteo mental, un corazón cada vez más tierno.

 Lo seguro es que el cambio ocurre, porque nos estamos ocupando conscientemente de ello, de cuidar esos aspectos olvidados.

 RAIN es una práctica para toda la vida –una manera de transformar las dudas y temores con una presencia sanadora.

Cuando nos disponemos a “detenernos y ver” lo que estamos creyendo…por ejemplo…”Observo que estoy creyendo que no soy digno de…”…o “Percibo que estoy sintiendo miedo por…”, ya estamos listos para transformar los viejos hábitos y creencias limitantes.

De a poco, y dejando de lado cualquier historia que nos estemos contando sobre… no ser “suficientemente buenos” experimentaremos la amorosa consciencia que ama y respeta lo que REALMENTE SOMOS.

 

¡QUE ASÍ SEA!...Y LO ES!

Tahíta

ACEPTAR Y SOLTAR


(Seguimos re-cordando aceptar y soltar...)

La mayor parte de los problemas persistentes en nuestras vidas se derivan de nuestra resistencia a ciertas personas o circunstancias. Hay una simple afirmación de cómo se maneja el universo…"lo que resistes, persiste.

Es como una conspiración divina. Lo que queremos evitar choca contra nosotros una y otra vez. Como tal, no es una conspiración, sino la simple consecuencia de una ley universal,  ley de la resistencia.

Todos vivimos dentro de los límites de nuestra mente, como una araña en su tela de creación propia. Sin embargo, si examinamos imparcialmente nuestra mente nos encontramos con que la mayoría de la  infelicidad y el descontento se debe a la resistencia inconsciente a todo lo que contradice a la mente en cuanto a lo que le gusta o disgusta. El amor se convierte en odio, en un momento, y la felicidad en miseria. 

Si levantamos el velo de estos condicionamientos mentales, podemos fácilmente fluir.

Puede fastidiarnos nuestro jefe en el lugar de trabajo o nuestra pareja en casa; el estrés nace de la resistencia a "lo que es". Cuando no nos gustan ciertos rasgos de una persona, resistimos y creamos fricción. Si soltamos aún la resistencia, surge  la comprensión, y el amor puede florecer, en todo tipo de relaciones, familiares, laborales, ocasionales...

 La atención plena renueva el cableado de  nuestro cerebro. El dejar de resistirnos y observarnos y observar la situación con atención compasiva hace que todo nuestro sistema nervioso encuentre nuevas y creativas vías de manifestar amor y comprensión. Hasta la neurociencia está comprobando cómo  la quietud y el soltarnos  hacen que se re-cablee el cerebro activando zonas que ahora, con éstas energías de cambio que se nos están donando, se van haciendo disponibles para otro tipo de respuestas, no reactivas y amorosas.

A pesar de que creemos que el caos aumenta en el mundo…esa es señal de un profundo cambio que remueve los patrones obsoletos y los paradigmas basados en la resistencia y la lucha.

En toda resistencia a situaciones de la vida nuestra programación subconsciente  se pone en funcionamiento automático. Hasta que cambiemos los patrones inconscientes, así es. 

La atención plena en nuestra vida diaria cambia nuestros patrones internos y construye la inmunidad espiritual para hacer frente todos los trastornos y desafíos de la vida de un modo conscientemente amoroso.

Este re-cableo que la atención plena realiza en nuestro cerebro nos posibilita pasar de una vida condicionada a una vida de libertad. Transforma una vida condicionada por hábitos y compulsiones a una vida de equilibrio y belleza. Necesitamos primero practicar de ser conscientes de las sensaciones físicas, pensamientos y emociones que pasan por nuestra mente. A medida que   observamos nuestra mente sin juicio, sus condicionamientos, así como pensamientos compulsivos, ira y enojo, salen a la superficie…eso está pasando en todos…es un proceso conjunto del Campo que llamamos Dios…y aportando nosotros coherencia y consciencia a nuestra vida, la aportamos a la de todos.

La atención plena es: ser no interferente, y ver las cosas como son, no como  deseamos que sean. Sin criticar, sin crear resistencia, sin luchar con la naturaleza de las cosas. Tampoco es “vivir en una nube” sin darnos cuenta de nada, sino observar sin reaccionar…ver cómo pasan los pensamientos sin apropiárnoslos, sentir las emociones sin miedo…actuar con la coherencia que podamos.

Primero aceptemos…luego vayamos por las soluciones si es necesario.

La fórmula más sencilla ante estos ciclos repetitivos es reprogramar la mente en el arte de la aceptación en primer lugar, y luego encontrar soluciones. He encontrado que la mejor  opción es dejar de resistir y practicar la paciencia, el perdón, la compasión y la entrega a la voluntad superior para transformar nuestros bloqueos en una vida que puede fluir más fácil.

Digamos que nos encontramos con alguien que es hostil a nosotros y a pesar de toda nuestra resistencia, insistencia e intentos de comprender, nada funciona. Entonces ¿qué es lo que hacemos? ¿seguiremos luchando? Aquí está la clave: comencemos considerando que su alma tal vez está operando en una frecuencia más baja y no puede  sincronizarse con  nuestra energía…y usemos todo el poder amoroso de nuestra alma para permanecer en “presencia”  para que su alma sienta la frecuencia de la nuestra y pueda elevar su vibración, mucho más fácilmente que si lo rechazamos o resistimos con disgusto. En resumen…AMOR.

 La divinidad Una está en todo…y la vibración divina en todo sale a la luz ante una vibración más alta o similar, compasiva y amorosa…recordemos esto ante nuestras propias reacciones…en lugar de enojarnos pensando que debiéramos tener “ganado el cielo”, veámonos  con amor siempre.

La calma, la paciencia, la armonía, la tolerancia, la no reactividad, la no resistencia y la capacidad de respuesta son cualidades  que afloran cuando soltamos la mente condicionada…aunque lleve un tiempo lineal. Ellas no se manifiestan a personas que critican y culpan, aún a sí mismos repetitivamente. Personas que atacan y se atacan y distintivamente son “luchadoras”…ese es un slogan pasado…ahora somos los pacificadores, los observadores, los lentos de reacción, rumbo a un amor incondicional.

En una situación en la que las condiciones externas no cambian, podemos cambiar nuestro medio interno gradualmente hacia una dimensión superior de estabilidad y calma. Como tales, las experiencias de la vida son las que nos enseñan a aprender ciertas leyes universales básicas. No andemos entonces por el mundo con carteles para que cambie lo que se ha creado para nuestro aprendizaje…comencemos siempre por nuestras resistencias internas.

A medida que conscientemente ponemos nuestros esfuerzos hacia un cambio interior de actitud, y lo hacemos con amor por nuestro propio ser y amor por los demás, sabiendo que sólo el amor tiene las llaves mágicas para abrir las compuertas de la verdadera alegría en la vida, estamos cerca de una estado de ánimo que marcará el comienzo de una nueva etapa evolutiva que nos aúna en la Divinidad.

"Todo lo que resiste, persiste"

Tengámoslo siempre en cuenta hasta que las resistencias caigan y la aceptación permita que el amor reine, fluyendo con la Vida Una.

Cuanto menos nos resistimos al flujo de la vida, más llegamos a ser como agua. El agua se abre paso a través de todos los obstáculos en el camino, pero no luchando... fluyendo.

 FLUYO CON LA VIDA Y PERMITO QUE LA VIDA SEA UN FLUJO.

 

Siendo  Amor-

Tahíta

 

SÉ TU PROPIO AMADO


El mes de febrero, y el Día de San Valentín en particular, es un tiempo para celebrar el romance y el amor.

¿Por qué, cuando el Amor es nuestro derecho de nacimiento, la mayoría de nosotros vivimos nuestras vidas separados de su presencia sanadora?

Es porque hemos estado condicionados a buscar el Amor fuera de nosotros mismos, lo que lleva inevitablemente a una búsqueda a menudo interminable, y sobre todo insatisfactoria, de alguien que nos ame.

Sí, podemos disfrutar de amar y ser amados por otras personas, pero ese tipo de amor viene y va.

¿Qué pasaría si reconocieras que el Amor que verdaderamente deseas está siempre contigo, aquí mismo, ahora mismo, en ti?

¿Qué pasaría si te dieras cuenta de que el Amor no es algo que necesitas encontrar sino activar?

Durante eones, muchísimas personas que han accedido a grandes expansiones de consciencia a través de una experiencia cercana a la muerte, o meditación profunda o incluso un gran trauma, dicen que experimentaron el Amor irradiado hacia todo. La ciencia lo confirma. Ahora se sabe que todo - árboles, aire, hormigón, nuestro cuerpo, la hierba, las estrellas, e incluso la suciedad, están hechos de átomos preñados de luz.

Eben Alexander, neurocirujano y autor del best seller, Prueba del Cielo, escribió sobre lo que sucedió mientras estaba en un coma de siete días por una meningitis espinal. Cuando se le preguntó cuál era el núcleo de lo que experimentó mientras estaba fuera de su cuerpo, dijo:

"El amor es, sin duda, la base de todo".

De hecho, cada célula de nuestro ser está llena de Amor, y cuanto más nos abrimos a la verdad del Amor, ¡más radiantes nos sentimos!

Al aprender a vivir desde nuestro corazón, nos volvemos tan iluminados como el sol, dando la  energía del Amor no sólo a nosotros mismos, lo que es esencial, sino a cada ser que encontremos a lo largo del día.

Pero reconozcamos que para hacerlo tenemos que amarnos y aceptar nuestras sombras...

Hacer espacio en nuestros corazones para esas partes nuestras que ocultaríamos de buena gana…verlas con comprensión, dejar que nos toquen, en lugar de caer en ellas, y si caemos, bien va…ya lo lograremos en otra vuelta de espiral...

Acallar el crítico interior que nos acusa constantemente robándonos la paz de nuestra inocencia espiritual...

Aceptar que podemos sentir ira, irritación, duda, confusión, celos, envidia, tristeza, miedo, depresión, o lo que sea, sin dejar de ser valiosas piezas del rompecabezas divino.

¿Qué pasaría si viendo la naturaleza compulsiva de nuestra mente - ya sea acerca de sexo, comida, alcohol, trabajo, obsesiones, o la lucha misma contra algunos pensamientos - en lugar de declararles la guerra los consideramos desde el corazón como aprendizaje, procesos que no nos impiden amarnos?

¡La aceptación es magia!

Así que los invito a convertirse en su propio Valentín…en su propio “Amado”…ese amado al que todos los espiritualistas se refieren cuando tratan de guiarnos al Ser Esencial.

Luego de lograr acceder a ese Amor esencial, podemos sí irradiarlo a Todo.

En lugar de correr desenfrenadamente a comprar regalos, enviar tarjetas o saludos…trascendamos esa etapa infantil del Amor y re-descubrámoslo en nuestro centro, hacia afuera…cada vez que recordemos su verdadera esencia incondicional.

Puedes darte el gusto de hacer lo que desees...aún seguir el juego de las tarjetas, mensajes, corazones y regalos...que eso tampoco te impida AMARTE...con todas las letras...y respeta, sobre todo, el modo en que los "otros-yo" se expresan en éstos días.

Con Amor.

Tahíta

jueves, 23 de marzo de 2017

De la resistencia a la observación compasiva


Hace mucho tiempo, cuando era discípula recién iniciada de un Maestro con el que aún me contacto, en una época de crisis solía aparecerse en mis visiones diciéndome: “¡Endure!”…que significa en inglés, su lengua en ésta encarnación: “¡Resiste!”

Siempre interpreté esa palabra con uno de sus significados: soporta, aguanta sin decaer.

Sin embargo la palabra “resistir” tiene otra acepción que es menos recomendable, que es “rechazar con fuerza, oponerse con fuerza a algo”…y hubiera sido muy pernicioso haberla interpretado así, ya que eso puede destrozarte en medio de una noche oscura del alma.

Observen que se emplea mal desde ésta segunda acepción. Según la raíz etimológica es…

Re: volver a…

Sistere: detenerse, plantarse firme.

En ningún momento da la idea de “lucha” sino  todo lo contrario: detenerse  de nuevo; volver a detenerse o afirmarse para no caer, lo que se puede hacer centrándonos, enfrentando lo que llega, pero sin lucha.

Incluso, saben que heredo de una sabia maestra la costumbre de “jugar” con las palabras para descifrarlas en mensajes subjetivo. Así…”re-sistir” puede convertirse en un “re-asistir”. Cuando en la escuela nos tomaban asistencia, contestábamos “Presente” ya que tomar asistencia significaba cerciorarse de quién estaba presente.

Cuando pensemos en la palabra resistencia…podemos usarla internamente como un volver al presente, un detenernos y centrarnos para no desequilibrarnos, y olvidarnos de sus connotaciones de lucha u oposición.

Cuando en un texto sea usada con el criterio de oponernos enérgicamente, podemos soltarla.

Así, ante vientos externos u internos que nos azotan, centrarnos en el Espíritu y  soportar lo que viene confiando en nuestra resistencia es lo mejor, pero no luchar contra lo que enfrentamos…y noten que “enfrentar”, a lo que equivocadamente le damos la connotación de lucha, solo quiere decir “poner en frente”. Y ¿para qué querríamos solo ponerlo enfrente? Para observarlo conscientemente.

Y que ésta observación sea siempre compasiva (compasivo= “com-pasivo”…acompaño en presencia pero siendo pasivo en juicios)…o sea sin juzgarme ni juzgar…acompaño en ese drama interno. Solo acompaño. Eso como actitud interior.

Siempre tratamos de empujar el río, pero el río fluye solo. En lugar de estar siempre tratando de "hacer las cosas bien" podemos empezar a darnos cuenta de que estamos siendo despertados por la vida y la vida conoce el calendario de nuestra sanación, el calendario de cuándo decir "no" o decir "sí" y permanecer en conexión consciente con nosotros mismos. 

Podríamos resumirlo proponiéndonos algo así como:

"En este momento, en lugar de resistirme a la vida…elijo acompañarla. Elijo  ser observador, sin forzar el proceso.

Una bella cita de Pema Chodrón dice:

"Ante lo que surge, entrenémonos una y otra vez en mirarlo y verlo como lo que es sin ponerle nombres, sin arrojarle piedras, sin evitarlo. Que todas estas historias pasen. La esencia íntima de la mente es imparcial…surgen cosas y se disuelven. Es así como ES. "

 

Y así es como hallamos contentamiento y paz: dejando de forzar, solo dándonos  cuenta de lo que ES.

Amor a toda Vida.

Tahíta

¡PIEDRA LIBRE PARA NUESTRA SOMBRA!


Lo que pensamos que somos flota en el espacio sin límites de lo que realmente somos.

 Y nuestra mente (la misma que lucha) busca constantemente negar esto y mantenerse  atrapada en la lucha

Siempre que somos incapaces de mantenernos en el ahora, cada dolor emocional deja tras de sí un residuo de dolor que sigue activo en nosotros, solapadamente o no. Se fusiona con el dolor del pasado y queda alojado en nuestro  cuerpo y nuestra  mente. Este dolor acumulado es un campo de energía negativa. Eckhart Tolle lo concibe como casi una entidad invisible. Es el cuerpo de dolor emocional

Y tiene dos modos de operatividad: está inactivo o activo. Cualquier cosa puede dispararlo, especialmente si resuena con un patrón de dolor de nuestro pasado. El cuerpo del dolor quiere sobrevivir al igual que cualquier otra entidad en existencia y  sólo puede sobrevivir si arrastra a nuestro inconsciente, si lo engancha y lo controla por nuestra falta de presencia o sea, por dejarnos arrastrar inconscientemente al pasado.

Entonces se alimenta de cualquier experiencia que resuene con su propio tipo de energía, lo que crea más dolor en cualquiera de sus formas: ira, destrucción, odio, dolor, drama emocional, violencia e incluso enfermedad.

El único modo de disolver esos patrones alimentados con el inconsciente, ya sea de nuestros antepasados, otras vidas o hechos de ésta misma que han dejado su profunda huella inconsciente ¿cuál es?...HACERLOS CONSCIENTE. Detenernos como observadores aún antes de que se disparen o después, si ya hemos sido arrastrados en su corriente inconsciente.

Su supervivencia depende de nuestra  identificación con ellos, así como nuestro miedo a enfrentar el dolor que vive en esa sombra. Pero si no nos enfrentamos a ella, revivirán una y otra vez causando sufrimiento desde programas que “no somos”…pues no los queremos ni los reconocemos como algo con lo que deseamos identificarnos ¿verdad?

Allí está nuestra intuición en pie…NO SOMOS LO QUE DETESTAMOS …cuando nos arrasan esos patrones o programas. Y eso que sí somos tiene el poder de  señalizarnos, al menos lo que no somos, para pillarnos antes de ser arrasados.

Es una observación sin juicio en donde no somos culpables de nada…sino experimentadores que están sacando al área consciente todo lo que ya no quieren cargar…para que no se convierta en “nuestro destino” como decía Jung.

Sé que no les estoy diciendo nada que la mayoría no sepa ya, pero tenemos que re-cordarlo, es decir pasarlo repetidamente por nuestro corazón, no como órgano sino  por lo que es en nuestro campo energético, el centro intuitivo, que nos dirigirá siempre como centro operativo de “lo divino” a la resolución de todas las experiencias en ésta dualidad.

En nuestra sombra no hay monstruos…tal vez sí muchos “fantasmas” en forma de energías de personalidades múltiples, mas todos ellos no pueden ante el poder de nuestra presencia consciente…es más, no es necesario luchar, sino abrazarlos en consciencia perdonando la energía allí acumulada, redimiéndola y dándole un lugar consciente en donde si podamos elegir, desde lo que somos, cómo queremos actuar y  sentir, sin esas programaciones.

Enfrento estos fantasmas a diario…muchas veces al día y estoy  tratando y logrando cada vez más  descubrir sus escondites preferidos y darles un “piedra libre” como en el juego de las escondidas, para librarme y librar a todos los seres de esas zonas inconscientes que  nos dificultan una vida más plena.

Seguramente en el momento que observamos este campo de dolor, sintamos su energía dentro de nosotros  y es el momento de detenernos, poner atención en él y romper esa identificación…dejar de creernos que somos él y poder tomar la decisión de responder libremente. Se logra poco a poco, y cada vez tendremos más éxito en “pillarlo”. Cuando lo hacemos, actuamos desde una dimensión superior de conciencia: nuestra PRESENCIA y desde ella somos el testigo o el observador del cuerpo del dolor. 

Esto significa que no puede actuar más  haciéndose pasar por nosotros, ni puede alimentarse de nuestra inconsciencia.

Tratemos desde este mismo instante de “relacionarnos” con el dolor dentro de nosotros…en lugar de “identificarnos” con él pensando que de esa sombra deriva nuestra identidad.

Cuanta lucha llega, se presenta para señalarnos, mostrarnos, una porción de ese cuerpo de dolor para que podamos verla bien, desde fuera, para darnos cuenta así que NO SOMOS ÉL…ni lo que contiene.

Eso que contiene puede dejar de ser disparadores de sentimientos, pensamientos o acciones que ya no queremos en nuestro campo, para ser indicadores que den su “piedra libre” en éste juego en el que escondimos tanto dolor en la sombra que apenas nos animamos a seguir en el juego. Pero vale la pena…y como estamos todos tejidos en el mismo tapiz del SER…cuando logramos descubrir, concienciar y liberar esas sombras…lo hacemos, como en el juego de las escondidas…PARA TODOS NUESTROS COMPAÑEROS DE JUEGO.

Así sea, y ¡ASÍ ES!

Tahíta

 

 

Nuestros Guardianes


 

Los desafíos son parte de la vida.

Si nos resistimos a ellos, nos creamos sufrimiento

Pero si nos abrimos, ellos se abren ante nosotros mostrándonos su tesoro. No es casualidad que todos los tesoros de nuestros grandes mitos están ocultos en los lugares de difícil acceso.

Los tesoros más valiosos están escondidos y llegar hasta ellos no es al camino fácil de quien vive superficialmente, sino del que  atravesando sus miedos , se enfrenta a su sombra…en donde sabe que están los tesoros del conocimiento de sí mismo, de la sanación, de la unicidad.

Wendell  Berry lo expresó más o menos así en uno de sus poemas:

 

Andar en la oscuridad con una luz es conocer la luz.

Para conocer la oscuridad: camina en la oscuridad…anda sin ver.

Y encuentra que la oscuridad, también florece y canta,

Y que es recorrida con pies oscuros y alas oscuras.

 

Para conocer la luz, hay que animarse a recorrer la sombra, que florece y canta pues nos devela aquello oculto que tiene que mostrarse para abrazarse, amarse e integrarse…SIN MIEDO O CON ÉL.Y maravillosamente nos da a entender que hasta las criaturas más angélicas la transitan…no solo pies oscuros, sino alas oscuras.

Una herramienta muy práctica cuando nos enfrentamos a las tormentas que se mueven a través de nosotros o  alrededor nuestro en forma de retos, es ponerle un nombre a nuestra experiencia. De esa manera, elegimos relacionarnos con lo que sea que aparezca, en lugar de perdernos en ello, de darle el poder de invadirnos y tomar el control.

Por ejemplo, podríamos denominar a una experiencia "depresión”... diciendo "percibo que la depresión está aquí." En lugar de "estoy deprimido." Pero me resulta más eficaz darle un nombre diferente... la palabra "depresión" tiene tanto cargado, que de por sí agobia más…por lo tanto es una oportunidad única comenzar a darle a esos estados que ocultan de nuestra verdadera percepción lo que hemos cubierto, en cualquier tiempo y lugar, otro nombre. Y si entendimos que este estado no consciente nos mantiene distraídos de lo que estamos viviendo en verdad, aquello que ahora aceptamos experimentar, podríamos llamarlo de otra forma. Yo he elegido llamarlo "el guardián." A medida que reconozcamos a este guardián y lleguemos a conocerlo... comenzaremos a notar las sensaciones físicas que vienen con él sin huir, pues al observarlo sin permitirnos escapar…su función de guardián, o de cuidador, o como decidan llamarlo, cambiará y nos abrirá las puertas para que enfrentemos aquello  que custodiaba.

El Guardián, como lo llamo, es útil hasta que tenemos el valor y la fuerza suficiente como para pasar a mayores y atrevernos,  aún vulnerables, a conocer lo que escondía para sanarlo. Es un acto de libre albedrío reconocerlo, hacerlo consciente y hacernos cargo de lo que custodiaba. No siempre lo que escondimos se presentará a la mente…lo importante es PERMANECER Y SENTIR lo que sea, para que solo se diluya por poder de nuestra presencia consciente. En éstos tiempos, ni siquiera tenemos que revivir hechos traumáticos como en el psicoanálisis…por gracia, y debido a la llegada de tantos cambios energéticos, el abrirnos y poner la intención de hacernos cargo, comienza el proceso de sanación.

Es una sanación muy sutil. No importa si nuestros cuerpos y mentes no muestran una condición sana inmediatamente…siglos lineales de percepciones erróneas no se pueden quitar de un plumazo. (En realidad sí se puede...fuera de la linea del tiempo) Pero estén seguros que uno a uno, cada estado “guardián” cede permitiéndonos más liberación.

Cuando percibo que un estado desequilibrante o perturbador  acecha mi mente u emociones…o aun habiendo ya caído en su campo energético…trato de reunir fuerza y con coherencia (cuerpos unificados en el presente) pregunto:

“¿Qué ocultas? Aquí estoy…ABRE”

Es como en el cuento…cuarenta ladrones ( o más) en forma de estados alterados o al menos que no reconocemos como  esenciales, nos han escondido un tesoro…y no es coherente  tratar de luchar contra cada uno de ellos, cuando tenemos un estado intencional y de Presencia consciente que con un “ÁBRETE”…comienza el proceso.

Soy paciente conmigo misma. Soy paciente con el guardián que disfrazado de pensamiento o emoción compulsiva me sale al paso. Soy paciente sabiendo que lo he creado y he creado aquello que oculta.

La Vida determina siempre el momento justo de  cada pequeña liberación…mas le hago saber que estoy intencionalmente abierta y lista para el “ABRE”.

 

En Unidad.

Tahíta